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jueves, 5 de julio de 2012

La biotecnología puede contribuir al uso sostenible del agua

Esto según un estudio de la consultora brasileña Céleres, el cual encontró que, utilizando variedades genéticamente modificadas, la reducción en el uso del agua puede ser de hasta 149 mil millones de litros. Un nuevo estudio realizado por la consultora Céleres para la Associação Brasileira de Sementes e Mudas (ABRASEM) sobre los impactos de los cultivos transgénicos en la agricultura brasileña avaló los potenciales beneficios de la biotecnología sobre el ambiente y la sustentabilidad del agro-negocio en los próximos 10 años. Según el estudio, la reducción en el uso del agua debida a la menor necesidad de aplicaciones de agroquímicos y a la incorporación de variedades más resistentes a resistentes a las plagas, por ejemplo, puede llegar a 149 mil millones de litros. Es un volumen suficiente como para abastecer a 3,4 millones de personas. La investigación apunta también que la reducción en el número de aplicaciones de agroquímicos, en el mismo período, equivaldrá a 3,8 millones de toneladas de CO2 que no serán liberadas a la atmósfera. La economía de combustible también es significativa: equivale a lo que se necesita para abastecer a 516 mil camionetas. Además, el análisis muestra que, en 10 años, la biotecnología rendirá un acumulado de 124 mil millones de dólares. “Aún más importante que ese número, es que el 84% quedará en manos de productor brasileño”, señaló el presidente de Abrasem, Narciso Barison Neto. Tomado de: argenbio.org
Publicado en http://www.agrobio.org/news/view.php?id=Mzg2 Foto: Tomada de internet

martes, 14 de febrero de 2012

Identifican una función inmunitaria crucial que permite a los vegetales combatir a las bacterias

(NCYT) El equipo de Walter Gassmann, profesor de Ciencias Vegetales en la Universidad de Missouri, Estados Unidos, ha usado como planta modelo a la Arabidopsis. Gassmann y sus colaboradores han descubierto que, en este vegetal, una proteína denominada EDS1 no sólo desempeña un papel clave en la defensa inmunitaria de esta planta, sino que también contribuye al reconocimiento directo de los agentes patógenos. La Arabidopsis tiene una estructura genética bastante conocida, y sus patógenos bacterianos comparten muchas tácticas con otros patógenos como la roya y el mildiú. Por tanto, si se consigue trasladar la respuesta inmunitaria de la Arabidopsis a otros vegetales, se podría ayudar a cultivos agrícolas como por ejemplo la soja (o soya), a volverse resistentes a estas infecciones que hoy suelen ser devastadoras. Gassmann cree que estudios adicionales sobre la EDS1 y sus "centinelas" podrían aclarar cuál es el mejor modo de añadir la respuesta de alarma a vegetales que no tienen la proteína o amplificar la respuesta en los que ya la poseen. Defensa de los vegetales frente a las bacterias Walter Gassmann. (Foto: MU News Bureau) Aunque las plantas modificadas genéticamente siguen siendo motivo de controversia, Gassmann considera que ayudar a los vegetales reforzando su resistencia natural a enfermedades es mejor que usar fungicidas. En la investigación también han trabajado Saikat Bhattacharjee, Sang Hee Kim y Morgan Halane. Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/12021404.htm.

martes, 26 de abril de 2011

CIENCIA Y TECNOLOGIA EN AGRICULTURA: Agricultura Vertical

La gran densidad poblacional, que crece dia a dia desorbitantemente, requerirá de acciones y desarrollos para una seguridad alimentaria apropiada. Las grandes ciudades, es decir lo urbano, será el punto vital para poder desarrollar tecnología que ayude a resolver este problema. Aquí tenemos un ejemplo, tal es el caso de la Agricultura Vertical que paralelamente en el desarrollo de los grandes proyectos de desarrollo urbano, deben estar incluidos.


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jueves, 14 de abril de 2011

Ensayan en Holanda con agricultura del futuro: sin Sol ni lluvia


La agricultura se está moviendo hacia espacios interiores, donde el Sol nunca brilla, la lluvia es irrelevante y el clima es siempre adecuado.

El campo de cultivo perfecto podría estar dentro de una construcción sin ventanas donde la luz, temperatura, humedad, calidad del aire y nutrición serían controladas meticulosamente. Podría estar en un rascacielos en Nueva York, un búnker siberiano o un extenso complejo en el desierto saudí.

“A fin de mantener un planeta en el que valga la pena vivir, tenemos que cambiar nuestros métodos”, dice Gertjan Meeuws, de PlantLab, una compañía de investigación privada.

El mundo ya tiene problemas para alimentarse. La mitad de los habitantes de la Tierra vive en ciudades y casi la mitad de esos 3.000 millones están hambrientos o desnutridos.

Los precios de los alimentos, actualmente al alza, son golpeados por sequías, inundaciones, así como por el costo de la energía necesaria para plantarlos, fertilizarlos, cosecharlos y transportarlos.

Los promotores de estos nuevos sistemas creen que los precios serán cada vez más inestables, pues el cambio climático hace que la planificación de cultivos a largo plazo sea incierta.

Los agricultores de muchas partes del mundo ya están agotando los recursos hídricos disponibles hasta la última gota y el mundo es cada vez más poblado: a mediados de siglo, la población mundial crecerá 6.800 millones a 9.000 millones, según las predicciones de la Naciones Unidas.

Alimentar a tanta gente puede requerir expandir las tierras de cultivo a expensas de los bosques y junglas, o encontrar formas de aumentar radicalmente el rendimiento de los cultivos.

Meeuws y otros tres bioingenieros holandeses han llevado el concepto del invernadero un paso más allá, al cultivar hortalizas, hierbas y otras plantas en ambientes cerrados y regulados donde se excluye hasta la luz natural.

En su estación de investigación, fresas, pimientos amarillos, plantas de albahaca y banano adquieren un inquietante resplandor rosado bajo las bombillas de color rojo y azul de tecnología LED. El agua se escurre en los moldes cuando se necesita, cualquier exceso se recicla, y la temperatura es constante. Las luces se encienden y apagan, simulando el día y la noche, pero de acuerdo al ritmo de la planta.

Los investigadores holandeses dicen que planean construir un edificio de 1.300 metros cuadrados (14.000 pies cuadrados) en Holanda, con cuatro niveles diferentes de vegetación a finales de este año. Después de eso, imaginan cultivar vegetales junto a centros comerciales, supermercados u otras tiendas de alimentos.

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Publicado por ARTHUR MAX
DEN BOSCH, HOLANDA (AP)