Se muestran los últimos avances tecnológicos en el mundo donde intervienen los microorganismos, en beneficio del ser humano.Grupo de Investigación Microbiología y Ambiente, GIMA del Programa de Bacteriologia de la Facultad Ciencias de la Salud de la Universidad de San Buenaventura-Cartagena, Colombia.
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jueves, 4 de octubre de 2012
Bacteria que produce oro
Desde que el oro se erigió por su escasez en instrumento de cambio en las relaciones comerciales, siempre ha habido quienes han soñado con disponer de cantidades ilimitadas del metal amarillo. Aunque su abundancia le restaría valor, en todas las épocas hay quienes persiguen de una u otra manera el sueño de los alquimistas: fabricar oro.
En unos momentos en los que la inestabilidad d elos mercados financieros han llevado el precio del oro a máxismos históricos, investigadores de la universidad Estatal de Michigan han descubierto una bacteria cuya fuerza para soportar una increíble toxicidad le permite producir oro de 24 kilates.
Kazem Kashefi, profesor asociado de microbiología y genética molecular comenta que "Lo que estamos haciendo es alquimia microbiológica, convirtiendo algo que no tiene valor en el sólido y preciado metal." Él y Adam Brown, profesor asociado de arte electrónico y multimedia, encontraron que esta bacteria tolerante al metal, la Cupriavidus metallidurans, puede sobrevivir en grandes concentraciones de cloruro de oro, oro líquido, un compuesto químico muy tóxico que existe a temperatura ambiente en la Naturaleza. De hecho, la bacteria ha resultado ser veinticinco veces más resistente a los toxicos de lo que hasta ahora se tenía por aceptado entre la comunidad científica.
Un bioreactor usa una bacteria bacteria para convertir cloruro de oro en oro sólido (Foto: G.L. Kohuth)
Todos estos datos se han podido corroborar en una instalación que mezcla la ciencia con el arte y que ha sido puesta en marcha por estos dos profesores y que han llamado "El gran trabajo del amante del metal" y que combina ciencia espectáculo o alquimia y biotecnología, como a ellos les gusta decir para convertir el líquido tóxico en sólido oro de 24 kilates. El montaje contiene un laboratorio portátil hecho con material recubierto de oro, un biorreactor de cristal (parecido a un alambique) y una "sopa bacteriana" en la que se produce oro, en cantidades infinitesimales, eso sí, delante del público.
Según Brown y Kashefi, ese ambiente reproduce el proceso que se da en la naturaleza y, en aproximadamente una semana, son capaces de obtener una pepita de oro.
Sería prohibitivo reproducir su experimento a gran escala. Pero el éxito de los investigadores en la creación de oro plantea interrogantes sobre su impacto en la avaricia, la economía y el medio ambiente, centrándose ellos en la ética relacionadas con la ciencia y la ingeniería de la naturaleza.
Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/12100301.htm
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Los primeros prototipos con microalgas abren la vía para nuevos productos alimenticios
Se ha comprobado que ciertas microalgas son una fuente de sustancias con alto valor nutritivo como vitaminas, ácidos grasos o aminoácidos esenciales. Por eso se convierten en complementos excepcionales para la alimentación aportando efectos beneficiosos para la salud de las personas.
Esto ha despertado el interés de su investigación y su aplicación en el campo de la biotecnología aplicada a la alimentación creando los primeros prototipos alimenticios con galletas y salsas que pueden potenciar el sistema inmunológico humano.
El proyecto Inmugal es el que ha conseguido desarrollar estos primeros prototipos de alimentos saludables a partir de las microalgas Chlorella y Spirulina. Se trata de galletas tradicionales y salsas de baja acidez (tipo mahonesas) que pueden ayudar a estimular el sistema inmunológico humano gracias a las propiedades inmuno-estimuladoras que contienen este tipo de microalgas, utilizadas como ingredientes.
El proyecto Inmugal es el que ha conseguido desarrollar estos primeros prototipos de alimentos saludables a partir de las microalgas Chlorella y Spirulina. Se trata de galletas tradicionales y salsas de baja acidez (tipo mahonesas) que pueden ayudar a estimular el sistema inmunológico humano gracias a las propiedades inmuno-estimuladoras que contienen este tipo de microalgas, utilizadas como ingredientes.
Con esta investigación se logra el paso previo para su desarrollo y producción industrial destinado al consumo además de abrir la vía para la creación de nuevos productos alimenticios.
El proyecto Inmugal, liderado por ainia centro tecnológico y en el que han participado Azti – Tecnalia, Tecnalia Research & Innovation y el centro tecnológico INBIOTEC ha llevado años de investigaciones de manera que para una empresa su puesta en marcha en el mercado podría resultar en un breve plazo de tiempo.
Los prototipos desarrollados de galletas están elaborados al horno y a base de ingredientes tradicionales (harina de trigo, levadura, huevo, mantequilla, azúcar). Las salsas de baja acidez se han preparado con una base de aceite, sal, yema de huevo y zumo de limón, -ingredientes característicos de salsas mahonesas y aliolis de origen español, tan extendidas en la gastronomía occidental como aderezo-. Tanto a las galletas como a las salsas se les ha incorporado durante su elaboración la microalga con efecto inmunoestimulante, es decir con capacidad para reforzar el sistema inmune.
Inmugal ha estudiado, en esta última fase del proyecto, los distintos procesos para incorporar las microalgas en diferentes productos tradicionales de alimentación de cara a analizar su funcionalidad, características organolépticas o la vida útil microbiológica. Finalmente, la incorporación se ha realizado mediante microencapsulación con el fin de que la función inmunoestimuladora se inicie una vez la sustancia está en el estómago, tratando de garantizar así al máximo su eficacia.
Estudios de biodisponibilidad
Una vez incorporadas las microalgas a los prototipos se han realizado pruebas de biodisponibilidad para evaluar la funcionalidad del alimento y así conocer la capacidad de absorción de la sustancia por parte del organismo. Se han llevado a cabo simulaciones gastrointestinales través de un estómago artificial (biodigestor dinámico in vitro) por el que se ha comprobado que tras el proceso digestivo se mantienen las propiedades inmuno-estimuladoras de los prototipos de alimentos, así como su resistencia intestinal. Además, también se ha confirmado su bioactividad, es decir su efecto inmunoestimulante mediante cultivos celulares. Los resultados en ambos casos han sido positivos.
En http://tecnoalimentalia.ainia.es/web/tecnoalimentalia/consumidor-y-nuevos-productos/-/articulos/rT64/content/los-primeros-prototipos-con-microalgas-abren-la-via-para-nuevos-productos-alimenticios?utm_source=email%2B&utm_medium=bol_tecno&utm_campaign=t_354.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Linterna de plasma para matar con rapidez bacterias en la piel de personas
(NCYT) La linterna de plasma podría ser usada en escenarios de desastres naturales, campos de batalla, y en muchos otros casos que requieran de tratamiento médico en lugares remotos.
En la creación del dispositivo han trabajado, por parte china, expertos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, y la Universidad de la Ciudad de Hong Kong. Por parte australiana, han intervenido especialistas de la CSIRO y la Universidad de Sídney.
La linterna es alimentada por una batería de 12 voltios y no requiere de alimentación externa alguna. Tampoco necesita una toma externa de gas ni sistema externo de manejo. El propio dispositivo está equipado con resistencias para evitar que se caliente demasiado y sea así seguro al tacto.
Linterna antibiótica
Linterna de plasma. (Foto: Prof Xin Pei Lu (Huazhong Uni of Science and Technol.)
En el estudio llevado a cabo por el equipo de Kostya (Ken) Ostrikov de la CSIRO, la linterna de plasma neutralizó con eficacia un biofilm grueso de una de las bacterias más resistentes al calor y a los antibióticos, la Enterococcus faecalis. Los resultados muestran que el plasma no sólo neutralizó la capa superior de células, sino que penetró hasta el fondo de las capas, matando a las bacterias.
Los biofilms fueron creados incubando las bacterias durante siete días. Los biofilms tenían unos 25 micrómetros de grosor, y estaban compuestos por 17 capas distintas de bacterias. Cada uno fue tratado durante cinco minutos con la linterna de plasma y luego analizado para ver cuántas bacterias habían sobrevivido.
Las bacterias tienden a formar biofilms, lo cual las hace muy resistentes a las agresiones. Por regla general, se recurre a aplicar un calor intenso para eliminarlas, pero obviamente esta solución no es válida si la superficie es la piel de una persona, ya que la quemaría.
En cambio, la temperatura del penacho de plasma en los experimentos con el nuevo dispositivo osciló entre 20 y 23 grados centígrados, lo cual está muy cerca de la temperatura ambiente y por tanto evita que se produzca algún daño a la piel.
El nuevo dispositivo es fácil de fabricar y su producción cuesta menos de 100 dólares estadounidenses.
Publicado en http://www.solociencia.com/ingenieria/12082101.htm
jueves, 5 de julio de 2012
La biotecnología puede contribuir al uso sostenible del agua
Esto según un estudio de la consultora brasileña Céleres, el cual encontró que, utilizando variedades genéticamente modificadas, la reducción en el uso del agua puede ser de hasta 149 mil millones de litros.
Un nuevo estudio realizado por la consultora Céleres para la Associação Brasileira de Sementes e Mudas (ABRASEM) sobre los impactos de los cultivos transgénicos en la agricultura brasileña avaló los potenciales beneficios de la biotecnología sobre el ambiente y la sustentabilidad del agro-negocio en los próximos 10 años.
Según el estudio, la reducción en el uso del agua debida a la menor necesidad de aplicaciones de agroquímicos y a la incorporación de variedades más resistentes a resistentes a las plagas, por ejemplo, puede llegar a 149 mil millones de litros. Es un volumen suficiente como para abastecer a 3,4 millones de personas.
La investigación apunta también que la reducción en el número de aplicaciones de agroquímicos, en el mismo período, equivaldrá a 3,8 millones de toneladas de CO2 que no serán liberadas a la atmósfera. La economía de combustible también es significativa: equivale a lo que se necesita para abastecer a 516 mil camionetas.
Además, el análisis muestra que, en 10 años, la biotecnología rendirá un acumulado de 124 mil millones de dólares. “Aún más importante que ese número, es que el 84% quedará en manos de productor brasileño”, señaló el presidente de Abrasem, Narciso Barison Neto.
Tomado de: argenbio.org
Publicado en http://www.agrobio.org/news/view.php?id=Mzg2
Foto: Tomada de internet
lunes, 7 de mayo de 2012
Sensores para detectar malaria y SIDA, fabricables con la ayuda de una impresora común
Sensores para detectar malaria y SIDA
Sensor plegado. (Foto: Alex Wang)
(NCYT) Este abaratamiento y la autonomía de uso pueden ser cruciales para reforzar la sanidad de las zonas más pobres en los países en vías de desarrollo, donde a menudo no hay recursos para pagar las pruebas de laboratorio, y donde, incluso si hay dinero disponible, a menudo no existe la infraestructura necesaria para transportar las muestras biológicas hasta un laboratorio en condiciones.
Los singulares sensores, hechos esencialmente de papel, imprimibles desde una impresora convencional, e inspirados en el arte de la papiroflexia u origami, estarían listos para ser usados después de menos de un minuto de preparación manual.
Los sensores de papel unidimensionales, como los usados en los tests de embarazo, ya son comunes, pero tienen limitaciones. Los sensores 3D plegados desarrollados por el equipo de los químicos Richard Crooks y Hong Liu, pueden determinar la presencia de más sustancias en una superficie más pequeña y proporcionar los resultados de pruebas más complejas.
Cualquier persona los puede plegar del modo adecuado, según Crooks. No se requiere ser un especialista para dejarlos a punto de ser utilizados. También son fáciles de producir.
El sensor se puede fabricar en una sola hoja, en la cual se imprimen unos patrones usando una impresora común. Luego hay que doblar la hoja del modo adecuado, pero eso lleva menos de un minuto y no requiere de herramientas o técnicas especiales de alineación. Sólo son necesarios los dedos.
El sensor, que ha sido probado con éxito en glucosa y en una proteína común, se basa en principios que son comparables a los del típico test de embarazo que se compra en la farmacia para usarlo en casa.
Publicado en http://www.solociencia.com/ingenieria/12050703.htm
martes, 14 de febrero de 2012
Identifican una función inmunitaria crucial que permite a los vegetales combatir a las bacterias
(NCYT) El equipo de Walter Gassmann, profesor de Ciencias Vegetales en la Universidad de Missouri, Estados Unidos, ha usado como planta modelo a la Arabidopsis.
Gassmann y sus colaboradores han descubierto que, en este vegetal, una proteína denominada EDS1 no sólo desempeña un papel clave en la defensa inmunitaria de esta planta, sino que también contribuye al reconocimiento directo de los agentes patógenos.
La Arabidopsis tiene una estructura genética bastante conocida, y sus patógenos bacterianos comparten muchas tácticas con otros patógenos como la roya y el mildiú. Por tanto, si se consigue trasladar la respuesta inmunitaria de la Arabidopsis a otros vegetales, se podría ayudar a cultivos agrícolas como por ejemplo la soja (o soya), a volverse resistentes a estas infecciones que hoy suelen ser devastadoras.
Gassmann cree que estudios adicionales sobre la EDS1 y sus "centinelas" podrían aclarar cuál es el mejor modo de añadir la respuesta de alarma a vegetales que no tienen la proteína o amplificar la respuesta en los que ya la poseen.
Defensa de los vegetales frente a las bacterias
Walter Gassmann. (Foto: MU News Bureau)
Aunque las plantas modificadas genéticamente siguen siendo motivo de controversia, Gassmann considera que ayudar a los vegetales reforzando su resistencia natural a enfermedades es mejor que usar fungicidas.
En la investigación también han trabajado Saikat Bhattacharjee, Sang Hee Kim y Morgan Halane.
Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/12021404.htm.
lunes, 13 de febrero de 2012
Robot energizado por bacterias
(NCYT) Con esto en mente, un equipo de investigadores está perfilando un enfoque novedoso que podría algún día ayudar a los científicos envueltos en proyectos de exploración espacial a diseñar misiones más ambiciosas sin tener que preocuparse por los serios obstáculos energéticos que hoy deben afrontar.
Integrando tecnologías microrrobóticas, células (o celdas) de combustible microbianas y electrónica de bajo consumo energético, del Laboratorio de Investigación Naval estadounidense, el robotista Gregory P. Scott, del Departamento de Ingeniería en Naves Espaciales de dicho laboratorio, ha ideado un original microrrobot explorador autónomo, con un peso de menos de un kilogramo, y accionado por un tipo avanzado de MFC (Célula de Combustible Microbiana, por sus siglas en inglés).
El objetivo es conseguir una más eficiente y fiable fuente de energía para energizar pequeños vehículos robóticos en entornos donde la opción de la intervención humana es nula. La combinación de células de combustible microbianas con electrónica de muy bajo consumo energético y un sistema de locomoción con consumo energético igualmente ultrapequeño, soluciona muchas limitaciones que hasta ahora eran inseparables de todo diseño de robot, sobre todo de los destinados a explorar otros mundos.
La célula de combustible microbiana fue seleccionada por su durabilidad a largo plazo debido a la capacidad de los microorganismos para reproducirse y a la alta densidad energética de las bacterias en comparación con las fuentes de energía tradicionales, como las baterías de ión-litio.
Robot energizado por bacterias
El microbio Geobacter sulfurreducens. (Foto: NRL)
En esta investigación se ha profundizado detalladamente en el uso de los microbios como fuente de energía para sistemas electrónicos de a bordo y para locomoción. También, en la mejor vía para miniaturizar la infraestructura de una MFC.
Una parte de la energía generada por la nueva MFC se utilizará para alimentar la electrónica básica de a bordo y otros sistemas. La energía restante será empleada en recargar lentamente una batería o condensador hasta que almacene una cantidad suficiente de electricidad. Una vez que se ha recogido la energía suficiente, el sistema puede entonces descargar esta energía almacenada para activar durante un tiempo a un instrumento científico que requiere de mayor energía para hacer su trabajo, o para propulsar al robot mediante una forma de locomoción poco ortodoxa, como hacer que el robot ruede sobre sí mismo (fácil si tiene forma esférica) o incluso hacer que dé un salto (muy útil para superar obstáculos).
Centrándose en el cultivo puro de una bacteria anaerobia, como la Geobacter sulfurreducens, asignada a la función de núcleo del sistema basado en células de combustible microbiano, la tecnología de generación de energía para esta clase tan singular de robots podría ser excepcionalmente duradera, permitiendo así recargar muchas veces las baterías o condensadores, y aumentando de manera espectacular la longevidad de los robots y la duración de sus misiones de exploración.
Publicado en http://www.solociencia.com/ingenieria/12021003.htm
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Alibio, un negocio de microbios de México para el mundo
Alibio busca ser una solución sustentable para otras empresas y ser líder en 2016 en su sector.
Para nadie es un secreto que uno de los males globales es la crisis alimentaria. Solamente en México hay 28 millones de personas con hambre y como toda crisis abre nichos de mercado, Alibio, una empresa cien por ciento mexicana ha encontrado en la biotecnología un negocio que usa a los microorganismos como una solución a este problema.
Alibio estudia más de 2,000 cepas de microorganismos para restablecer el ecosistema biológico y tratar aguas residuales, enriquecer los suelos agotados para la agricultura y ayudar a proteger de enfermedades a los langostinos y a los salmones, en el caso de la piscicultura. Para lograrlo han creado un laboratorio de investigación y están dando la batalla a empresas multinacionales.
Tres han sido los retos de esta empresa: Colocar un negocio cien por ciento mexicano a la altura las mejores del mundo, lograr la confianza de los socios comerciales e impulsar la investigación para nuevos desarrollos.
La tarea no ha sido sencilla. “Romper el paradigma de que los mexicanos podemos innovar y construir empresas sólidas, de calidad mundial es todo un proceso que implica conocimiento, constancia y claridad en los objetivos”, señala Alfredo Suárez Rivero, CEO de Alianza con la Biósfera (Alibio).
Suárez, ingeniero civil de profesión, vio morir su empresa de construcción tras la crisis económica de 1994. Decidió levantarse y regresó a la universidad para estudiar medio ambiente y administración, lo que le abrió las puertas en la empresa Productos Químimos Mardupol, donde abrió una división de medio ambiente que después compró para formar Alibio.
Hoy trabajan con más de 150 empresas están en el sector acuícola y agrícola en Estados Unidos, en Centroamérica operan proyectos en Guatemala y están por abrirse mercado en Europa. Además pertenecen a dos aceleradoras de negocios: Endeavour, con la que acuden a foros internacionales y New Ventures, donde son consultores para el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad.
El negocio de los microbios
Mientras en el mundo se debate la modificación genética de microorganismos y las empresas revisan alrededor de 10 cepas de microbios, Alibio abrió la operación de su laboratorio para analizar más de 2,000 cepas que combinan para que sea la misma la naturaleza la que resuelva sus problemas sin necesidad de usar químicos o fertilizantes.
Su objetivo es convertirse en una solución sustentable para problemas de suelo y de agua, que, además, le permita a las empresas abatir costos. Ejemplo de ello es el sector de agricultura, donde Alibio logró evitar el uso de 420 toneladas y 307,500 litros de agroquímicos en un año, lo que significa un impacto positivo para el medio ambiente, una disminución de costos para los negocios y un mejoramiento de los productos.
Los microorganismos logran el balance microbiano de los suelos, liberan nutrientes bloqueados, fortalecen el sistema inmune de las plantas y logran un aumento de la calidad y la producción, hasta en un 40%.
En el caso del sector acuícola han logrado que las empresas ahorren un 51% en el uso de recambio de agua a base de diesel en las granjas de camarón, mientras que para sectores como el agrícola han logrado convertir plantíos 100% orgánicos.
Alibio es un ejemplo de la capacidad emprendedora de México y su objetivo es convertirse en líder en su campo en México y Latinoamérica para 2016.
Escrito por: Griselda Barrera Ortega y publicado en http://www.altonivel.com.mx/17532-alibio-un-negocio-de-microbios-de-mexico-para-el-mundo.html
jueves, 8 de diciembre de 2011
MICROORGANISMOS EFECTIVOS
EM para la salud, en el suelo, las plantas, los animales y el medio ambiente
„Pero luego me di cuenta que, para muchos, la ciencia es valiosa siempre que les reporte un beneficio y que incluso idolatrarán el error si así aseguran su bienestar económico. “ (Eckermann: Conversaciones con Goethe)
EM, los Microorganismos-Efectivos, favorecen el crecimiento de las plantas, eliminan olores desagradables en letrinas de escuelas, equilibran la digestión de los animales y de humanos osados, mantienen la higiene y pueden usarse para los peces de acuario – en los últimos años EM también se ha hecho un nombre en Europa, en gran parte gracias al libro “An Earth Saving Revolution” del Profesor Dr. Teruo Higa, el descubridor de los Miccroorganismos- efectivos.
EM es un líquido de color marrón con un olor agridulce, compuesto principalmente de lacto bacilos, las bacterias responsables de los efectos curativos de la leche cuajada y del “Sauerkraut”, así como del efecto saludable del pan con masa leudante, y ha sido usado por los humanos desde miles de años atrás.
Para la mayoría de la gente la mención de microbios (bacterias, levadura, hongos) da repulsión y provoca el deseo de librarse de ellos. La industria ha desarrollado productos de limpieza que matan indiscriminadamente toda forma de vida. Ésto ha conducido a la situación en la que nuestros hospitales son hogar de incontrolables variedades microbiológicas que requieren ulteriores medidas de desinfección y remedios de ingeniería genética.
Toda superficie en este mundo está habitada por microbios. Éstos son los reales gestores de toda forma de vida. Están a cargo de la supervivencia en todas partes, ya sea en el suelo o en el aire, en membranas mucosas y sobre la piel.
En tanto que las superficies estén habitadas por microbios "buenos", no tienen cabida los microbios causantes de enfermedad. Los microbios conforman estructuras sociales muy estables ya que una especie vive tras el término del ciclo metabólico de otra. Este planeta, que una vez fue un lugar desierto e inhabitado, ha sido transformado en un mundo hermoso gracias a los microbios. Estos organismos unicelulares tan despreciados disponen de todo el material genético básico para el
desarrollo de organismos multicelulares, plantas, animales y humanos.
Su tarea primordial en la naturaleza es la de asegurar que todo organismo muerto se convierta en recurso para una nueva vida. Por lo general, ésto ocurre en el suelo, los “intestinos” del mundo vegetal. Las plantas son los únicos seres vivos que digieren su alimento fuera de sus cuerpos, a través de los microbios del suelo. Los microbios del suelo metabolizan y transforman plantas, animales, humanos, o petróleo derramado, en substancias que sirven a otras formas de vida. Sin este proceso el mundo se degradaría hasta convertirse en un vertedero gigante. Los microbios son
altamente adaptables y, por ello, garantizan la continuidad de la vida. Cada veinte minutos doblan su población y, en solo seis años, pasan a través de 200.000 generaciones, la misma cantidad que dispuso la humanidad para la adaptación. Por el bien de la estabilidad, los biotopos microbiológicos necesitan todas las especies existentes, incluyendo aquellas que predominan en condiciones de enfermedad; por eso no es sensato dejar que nuestro afán por la “higiene” erradique estas especies.
Nosotros somos dependientes en un mundo microbiológico equilibrado. En el tracto intestinal, de todas las criaturas con un estomago simple, el número de microbios es tan elevado que cada célula es cuidada por 10 microbios. „La muerte está en los intestinos“, como todos sabemos. Pero también albergan la vida. Más del 80% de nuestra inmunidad se genera en los intestinos. Y cada macroorganismo, humano o animal, a causa del estrés, la polución y los estimulantes, daña a sus microbios generadores de vida. Ésta es la razón por la que los organismos mayores necesitan un
suministro externo de microbios nuevos, a través del aire, la comida y la bebida.
Sería sensato que los humanos y los animales se rodeasen de un entorno microbiológico saludableésto es posible con EM. Lo saludable se mantiene y sustenta independientemente. Los biotopos son estables solamente si conviven un gran número de especies. En caso de que surja un problema repentino, la diversidad aumenta las posibilidades de llegar a una solución. Tendría que existir en el aire, en toda superficie y en la piel una mezcla de microbios buenos. Es importante que un pequeño grupo de organismos benéficiosos preserve su rol dominante.
Los microbios promotores de salud integran en el sistema en conjunto los potenciales microbios causantes de enfermedad, de modo tal que incluso éstos contribuyen positivamente al desarrollo del biotopo como un todo. La mayoría de la diversidad de especies no es buena ni causante de enfermedad, sino que actúa de acuerdo al grupo de organismos que predomina.
Cuando Teruo Higa, profesor de ingeniería agrícola de la universidad de Ryukyus en Okinawa, inició sus experimentos microbiológicos, ya partía con éstas premisas.
Siguiendo el enfoque convencional, buscaba la mejor variedad microbiológica para mejorar el rendimiento de las cosechas de los agricultores. Cuando utilizó bacterias fotosintéticas, observó una mejoraen la calidad de la cosecha, pero sin efectos en la cantidad.
Accidentalmente, en una ocasión experimentó con una mezcla de más de
200 microbios, procedentes en su mayoría del procesamiento tradicional
de vegetales encurtidos. Con éstos consiguió cosechas mayores, con mejor sabor y de vida más larga. Como es obvio, éstas tenían intrínsecamente mayor estabilidad y se presumió que la misma estabilidad podría impartirse al consumidor del producto.
Con estas tradicionales mezclas microbiológicas el Profesor Higa desarrolló, hace mas de veinte años, la composición de los Microorganismos Eficaces, la cual está disponible hoy en día como EM1. EM1 es muy estable, por eso puede conservarse por más de un año a temperaturas normales, entre los 10 y 30 grados centígrados. EM se usa en más de 120 países. En la actualidad, varias decenas de miles de agricultores y más de 10.000 hogares utilizan EM para mejorar la salud de su entorno.
El Profesor Higa, con la profunda convicción de que este conocimiento pertenece a la humanidad, no patentó EM. Todos los derechos sobre EM han sido cedidos a la EM Research Organization (EMRO), una organización internacional de servicio público. Con donaciones de países ricos, EMRO, por ejemplo, trabaja en los barrios bajos de Nairobi, con una población estimada de 800.000 personas. La gente ahí se ocupa de la administración de la higiene con EM, tratando sus desechos con EM y empleándolo para el cultivo de vegetales en un terreno semidesértico a su disposición.
Posteriormente, las condiciones sanitarias se han estabilizado más y las personas padecen menor estrés.
En muchas universidades, en particular en Asia, aunque también en Europa y Estados Unidos, se está investigando científicamente los efectos del EM. Los fondos para la investigación son donados principalmente por la EMRO o por amigos privados de EM y también, por supuesto, se reciben donaciones de instituciones.
Mediante un muy simple proceso, que puede llevarse a cabo en cada hogar, puede incrementarse el volumen de EM1 hasta treinta veces. Por consiguiente, ésta solución activada de EM cuesta sólo una fracción del valor del producto original, pero debe usarse dentro de un corto período de tiempo antes de que pierda su efecto. De todos modos, el proceso doméstico o laboral de extensión del producto tiene la ventaja de integrar microbios de fermentación regionales.
El simple hecho de trabajar con EM genera una perspicacia especial en la gente. Los pequeños experimentos facilitan el aprendizaje y ofrecen oportunidades de comprender la naturaleza del EM. Donde quiera que ocurran problemas de difícil solución, el impacto del EM es de fácil percepción. Por ejemplo, un director de escuela tenía la preocupación de que los niños no bebían suficiente agua a causa de que evitaban ir al baño, por los malos olores procedentes de las letrinas.
El ayuntamiento no podía proporcionar los fondos necesarios para la renovación de las mismas y los maestros veían como los alumnos sufrían por falta de concentración debido a la insuficiente ingestión de líquidos. Uno de los compañeros llamó a un consejero en EM, y el personal de limpieza substituyó con EM los detergentes desinfectantes convencionales. Con dos cucharadas de EM para un cubo de agua ese mismo día, el nocivo olor de amoníaco había desaparecido. Mientras tanto estas experiencias se transmiten oralmente y algunas escuelas han solucionado sus problemas de deficiente financiación en esta área con la ayuda del EM.
Parecidas experiencias viven las amas de casa cuando se generan olores nocivos en las fosas sépticas. Inicialmente, se vierten uno o dos litros de EMa (EM activado) en todos los desagües de la casa. Mediante esta práctica se regenerará cualquier compuesto microbiológico en todos los desagües y cloacas hasta la fosa séptica. Se previene así cualquier bloqueo a largo plazo y ésto es apreciado por los fontaneros cuando tienen que reparar o cambiar la instalación. El efecto será de larga duración si se usa sólo EM y no se usan más productos de limpieza que maten microorganismos saludables.
Varios hoteles han incorporado EM para el mantenimiento de la higiene. Cualquiera que viaje frecuentemente, conoce los olores penetrantes de los productos de limpieza. Actualmente, el aroma de albaricoque parece que está de moda y ha reemplazado al de limón. En particular, las personas alérgicas sufren mucho por culpa de estos productos. Si se rocía EM diluido con agua en una proporción de 1:100 con un vaporizador para flores, los microbios quedarán bien esparcidos y distribuidos, también en suelos con alfombras. Ahí éstos ejercerán su acción natural, alimentándose de todas las partículas orgánicas del polvo.
ublicado en http://www.em-info.es/clickweb/service/cw.php?F=ernst_Hammes.php&LANG=SPANISH&PR=em.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Algodón Autodesinfectante
Algodón autodesinfectante. (Foto: Andy Fell/UC Davis)
(NCYT) Este tejido tiene aplicaciones potenciales en la fabricación de ropa capaz de dar cierta protección biológica y química, para sectores tales como el sanitario, el del procesamiento de alimentos, el agrícola y el militar.
El equipo de Ning Liu y Gang Sun, de la Universidad de California en Davis, desarrolló un método para incorporar un compuesto, conocido como 2-AQC, en los tejidos de algodón.
A diferencia de los agentes autodesinfectantes convencionales, esta sustancia química se une fuertemente a la celulosa del algodón, lo que impide o al menos dificulta mucho que se desprenda. Y, a diferencia de otros agentes experimentales que en ensayos previos se han aplicado al algodón, no afecta a las propiedades del tejido.
Cuando se expone a la luz, el 2-AQC produce radicales libres, también conocidos como especies reactivas del oxígeno, o ROS por sus siglas en inglés, y que incluyen al peróxido de hidrógeno y a radicales hidroxilo, sustancias que matan bacterias, y que descomponen compuestos orgánicos, tales como pesticidas y otras toxinas.
Aunque el 2-AQC es más caro que otros compuestos, los investigadores afirman que hay equivalentes más baratos disponible Este último punto es importante, ya que si el costo de los tejidos tratados es demasiado alto, el abanico de aplicaciones prácticas se reduce de manera considerable. Ya ha habido con anterioridad desarrollos importantes, como por ejemplo una gama de recubrimientos para telas, hechos de nanopartículas de plata, creados en la Universidad de Clemson, pero si los materiales activos empleados son baratos, el ámbito de comercialización de los productos es mucho mayor.
Publicado en http://www.solociencia.com/quimica/11110903.htm
lunes, 24 de octubre de 2011
Crean los primeros prototipos de alimentos con funciones inmuno-estimuladoras a partir de microalgas
Chocolates, salsas, sopas, barritas energéticas, preparados de pescado y snacks, serán los primeros prototipos de alimentos que incorporen polisacáridos obtenidos de las microalgas. Inmugal realiza una investigación pionera a nivel mundial en la aplicación de cultivos de microalgas para alimentación humana y acuicultura. A través de este proyecto logran optimizar el cultivo de las microalgas, utilizando medios de cultivo de bajo coste en sistemas de producción cerrados y reduciendo un 25% su tiempo de cultivo
El proyecto Inmugal desarrollará este año los primeros prototipos de alimentos que incorporen compuestos obtenidos de algunas microalgas con funciones inmuno-estimuladoras beneficiosos para la salud.
El proyecto, que se inició en mayo de 2010, es una de las pocas investigaciones que en estos momentos se están realizando a nivel internacional, de aplicación de cultivos de microalgas para alimentación humana y acuicultura. Tras el primer año de investigación, Inmugal ha presentado los primeros resultados obtenidos:
Según apunta Mercedes Villa-Carvajal, coordinadora del proyecto y especialista en bioproducción de ainia centro tecnológico, “una de las líneas de investigación que se ha trabajado ha sido seleccionar aquellas microalgas potenciales para su uso en el proyecto, así como desarrollar métodos para su cultivo y crecimiento”.
En este sentido, Inmugal ha identificado dos géneros de microalgas, Chlorella y Spirulina, por su potencial de polisacáridos (azúcares) que pueden favorecer las reservas energéticas. Las pruebas se han realizado a través de cultivos celulares que ha permitido evaluar su potencia de efecto inmunoestimulante, confirmado después con pruebas en animales con embriones de pez-cebra.
En paralelo, se están desarrollando procedimientos de extracción de los polisacáridos (azúcares) de las microalgas incluyendo técnicas como extracción supercrítica, extracción sólido-líquido con disolventes líquidos a presión ambiental y en condiciones presurizadas. A su vez, también se están desarrollando pruebas de microencapsulacion (con el objetivo de proteger todas sus propiedades) y de resistencia intestinal de los polisacáridos en el biodigestor de ainia centro tecnológico (un simulador artificial del proceso digestivo que está permitiendo averiguar cómo se comportan estos y otros compuestos en el organismo humano).
Mercedes Villa-Carvajal ha argumentado que: “una vez que estamos obteniendo resultados positivos en estas investigaciones, Inmugal va a comenzar a desarrollar los primeros prototipos de alimentos, en dos líneas de investigación básicas”:
-En primer lugar, se van a realizar pruebas de incorporación de las microalgas y/o compuestos bioactivos derivados con potencial inmunológico en diferentes productos de alimentación humana, de cara a analizar su funcionalidad, características organolépticas y sensoriales o la vida útil microbiológica. Entre otros, se van a realizar pruebas de incorporación de los polisacáridos en chocolates, salsas, sopas, barritas energéticas, preparados de pescado y snacks, de cara al desarrollo de nuevos prototipos de alimentos.
-En segundo lugar, también se van a realizar pruebas de incorporación de las microalgas y/o compuestos bioactivos derivados en prototipos de piensos para acuicultura.
Cultivo de las microalgas:
Por otro lado, se ha avanzado en adecuar el cultivo de esas microalgas con nutrientes de bajo coste, procedentes de subproductos de la industria alimentaria como las melazas (concentrados ricos en hidratos de carbono procedentes de subproductos de la industria conservera, vínica, azucarera, hortofrutícola… entre otros).
Según apunta Mercedes Villa-Carvajal, “hemos logrando avances importantes, ya que se ha conseguido por un lado, cultivar microalgas en sistemas controlados a partir de medios de bajo coste y por otro, una reducción del 25% del tiempo de cultivo de la microalga, lo cual repercute a su vez, en una disminución de los costes productivos ”
Inmugal
El proyecto Inmugal está financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN), a través del programa Profit de Centros Tecnológicos para la Investigación Aplicada y Programada de Proyectos de Desarrollo Experimental (PROFIT). Cuenta con un presupuesto de 1,5 M€ y una duración de dos años. Participan en el ainia centro tecnológico, que lidera el proyecto; Azti – Tecnalia, Tecnalia Research & Innovation y el centro INBIOTEC, como socios del proyecto.
Las microalgas como valor nutritivo para las personas:
Se ha comprobado que ciertas microalgas son una fuente de sustancias con alto valor nutritivo como vitaminas, ácidos grasos o aminoácidos esenciales, que son complementos excepcionales para la alimentación y pueden aportar efectos beneficiosos para las personas. Esa es la razón por la que cada vez más se suscita el interés de su investigación y su aplicación se dirige al campo de la biotecnología aplicada a la alimentación.
Publicado en http://www.linkedin.com/news?viewArticle=&articleID=563449632&gid=2005088&type=member&item=57393983&articleURL=http%3A%2F%2Factualidad%2Eainia%2Ees%2Fweb%2Fainiaactualidad%2Fnotas-prensa%2Fnotas-de-prensa-de-ainia%2F-%2Farticulos%2FTc1l%2Fcontent%2Fcrean-los-primeros-prototipos-de-alimentos-con-funciones-inmuno-estimuladoras-a-partir-de-microalgas&urlhash=aYHl&goback=%2Egmp_2005088%2Egde_2005088_member_57393983
viernes, 12 de agosto de 2011
Impedir que la resistencia a los antibióticos se transmita de una bacteria a otra.
Ejemplares de la Enterococcus faecalis. (Foto: Olivia Chuang-Smith y Carol Wells)
El equipo, dirigido por investigadores de la Universidad de Minnesota, consta de químicos y microbiólogos, quienes estudiaron genes que regulan la transferencia de la resistencia a los antibióticos de un individuo a otro en la especie bacteriana Enterococcus faecalis.
Durante los últimos 20 años, este microorganismo ha sido una causa cada vez mayor de infecciones hospitalarias.
Todo apunta a que si se logra hallar una molécula que actúe de manera selectiva en este interruptor y lo mantenga en estado de "apagado", este sabotaje, en combinación con un antibiótico, tendrá consecuencias fatales para las bacterias.
Muchos de los componentes del interruptor ya se conocían, pero el trabajo realizado por el equipo de Christopher Johnson, Gary Dunny y Anushree Chatterjee constituye, por as decirlo, la primera vez que se ha trazado el plano entero.
Los genes para la resistencia a antibióticos se transportan en fragmentos circulares de ADN llamados plásmidos. Una célula bacteriana que tiene un plásmido puede transmitirlo, junto con genes de resistencia a antibióticos y otros rasgos, a una célula que no lo tiene, a través de un proceso bacteriano conocido como conjugación.
En el interruptor genético interviene la interacción entre dos genes, Q y X, que se encuentran uno frente del otro, uno en cada hebra de la doble hélice del ADN de un plásmido. El interruptor sirve para controlar a Q. Cuando esta activo (en estado de "encendido"), Q induce a la célula a llevar a cabo el proceso de la conjugación, y a compartir una copia del plásmido.
Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/11081203.htm
El equipo, dirigido por investigadores de la Universidad de Minnesota, consta de químicos y microbiólogos, quienes estudiaron genes que regulan la transferencia de la resistencia a los antibióticos de un individuo a otro en la especie bacteriana Enterococcus faecalis.
Durante los últimos 20 años, este microorganismo ha sido una causa cada vez mayor de infecciones hospitalarias.
Todo apunta a que si se logra hallar una molécula que actúe de manera selectiva en este interruptor y lo mantenga en estado de "apagado", este sabotaje, en combinación con un antibiótico, tendrá consecuencias fatales para las bacterias.
Muchos de los componentes del interruptor ya se conocían, pero el trabajo realizado por el equipo de Christopher Johnson, Gary Dunny y Anushree Chatterjee constituye, por as decirlo, la primera vez que se ha trazado el plano entero.
Los genes para la resistencia a antibióticos se transportan en fragmentos circulares de ADN llamados plásmidos. Una célula bacteriana que tiene un plásmido puede transmitirlo, junto con genes de resistencia a antibióticos y otros rasgos, a una célula que no lo tiene, a través de un proceso bacteriano conocido como conjugación.
En el interruptor genético interviene la interacción entre dos genes, Q y X, que se encuentran uno frente del otro, uno en cada hebra de la doble hélice del ADN de un plásmido. El interruptor sirve para controlar a Q. Cuando esta activo (en estado de "encendido"), Q induce a la célula a llevar a cabo el proceso de la conjugación, y a compartir una copia del plásmido.
Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/11081203.htm
viernes, 15 de julio de 2011
Las dos caras de bacterias, hongos y levaduras
Estos microorganismos pueden alterar la seguridad de los alimentos si aparecen en su forma patógena o desarrollar una función protectora para el organismo
Muchos de los alimentos que se consumen no se considerarían como tales sin la presencia de determinados microorganismos. El vino, el pan, la cerveza, el yogur o el queso dependen de bacterias, levaduras u hongos, es decir, microorganismos, para que se puedan elaborar. Al pan se le añaden las levaduras, cuya fermentación durante el procesado proporciona su estructura característica; en ciertos quesos, como el Roquefort, los hongos confieren un sabor determinado; en el yogur, algunas bacterias aportan propiedades beneficiosas a quien lo consume.
No todos los microorganismos de los alimentos son dañinos para el consumidor. Aunque la mala fama les persiga, una cierta cantidad de ellos aportan beneficios. Se estima que hay unas 10.000 especies diferentes. Muchos de ellos llegan al organismo humano de manera accidental, ya sea a través de las manos o, en la mayoría de los casos, de los alimentos. Expertos del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario de A Coruña aseguran que gran parte de los microorganismos desarrollan una función protectora para el organismo o son necesarios para la elaboración de determinados alimentos presentes de forma habitual en la dieta.
Bacterias, hongos y levaduras
La mayoría de los derivados de la leche, como el queso, la mantequilla o el yogur, son posibles gracias a la presencia de bacterias durante su procesado. Lactobacillus, Streptococcus o Leuconostoc son imprescindibles para la transformación de la lactosa en ácido láctico durante la fermentación. En este proceso, se obtiene el cuajo de la leche con el que después se elaboran otros alimentos como el queso, el requesón o el yogur. Las levaduras o los hongos también juegan un papel importante, sobre todo en la elaboración de quesos como el de cabrales o el roquefort. En estos, mediante una etapa de maduración en condiciones de humedad determinadas, florecen los hongos y las levaduras.
Es importante el papel conservador que desarrollan las bacterias lácticas, ya que su transformación en ácido láctico evita la proliferación de patógenos dañinos en los alimentos. De esta manera, los microorganismos no solo aportan una estructura típica y unas características especiales en los alimentos, sino que actúan como conservantes naturales.
Cabe añadir un nuevo uso de las bacterias lácticas desarrollado durante las últimas décadas: añadirlas en determinados productos para mejorar sus propiedades y prevenir posibles enfermedades en los consumidores. Un ejemplo son los llamados alimentos probióticos, a los cuales se les añaden bacterias beneficiosas que mejoran la flora intestinal. Es el caso de Lactobacillus casei inmunitas, entre otros.
La elaboración de vino y cerveza son otro caso de la necesidad de microorganismos para la elaboración de alimentos, ambos dependen de forma directa de la presencia de levaduras durante su procesado. Determinados hongos se hallan de manera natural en las frutas, como Sacharomyces ellipsoideus, en la superficie de la uva y responsable de la fermentación alcohólica durante la elavoración de vino. La producción de cerveza sigue el mismo procedimiento mediante las levaduras Sacharomyces cerevisiae, que se añaden a la malta para llevar a cabo la fermentación y obtener así la cerveza.
La cara oscura de los microorganismos
El desarrollo de microorganismos se relaciona también con la principal causa de descomposición y deterioro en los alimentos. Estos están en todas partes: en el agua, en el suelo, en el aire, paredes, en la piel del ganado, en sus intestinos, en las manos de los consumidores, en las plumas, en las cáscaras, cortezas de alimentos, en los equipos utilizados para manipular alimentos, en la ropa, zapatos o en el pelo. La probabilidad de pasar a los alimentos es elevada. Son los microorganismos patógenos, entre los cuales destacan también las bacterias, los hongos y los virus.
Las bacterias que causan daño a los alimentos y al consumidor son una minoría, pero las hay y muy peligrosas. Aunque la mayoría no ocasionan alteraciones demasiado evidentes en los alimentos (un alimento contaminado puede tener un aspecto, color y sabor normales), una vez en el interior del organismo, se reproducen, provocan infecciones y, algunas de ellas, incluso toxinas. En el caso de los hongos, en cambio, su presencia les delata en el aspecto visual, ya que se aprecia el temido moho. Son frecuentes las aflatoxinas en cereales o frutos secos, sobre todo, si han estado almacenados en condiciones de humedad y temperatura inadecuadas.
Entre los patógenos dañinos para el consumidor destacan también los virus, quizá los menos frecuentes, pero no por ello de menor importancia. Estos necesitan tejidos vivos, de ahí que no estén de manera tan ubicua como las bacterias. Sin embargo, es habitual que se transmitan a través del agua o de los moluscos.
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ en http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2011/07/11/201726.php
Muchos de los alimentos que se consumen no se considerarían como tales sin la presencia de determinados microorganismos. El vino, el pan, la cerveza, el yogur o el queso dependen de bacterias, levaduras u hongos, es decir, microorganismos, para que se puedan elaborar. Al pan se le añaden las levaduras, cuya fermentación durante el procesado proporciona su estructura característica; en ciertos quesos, como el Roquefort, los hongos confieren un sabor determinado; en el yogur, algunas bacterias aportan propiedades beneficiosas a quien lo consume.
No todos los microorganismos de los alimentos son dañinos para el consumidor. Aunque la mala fama les persiga, una cierta cantidad de ellos aportan beneficios. Se estima que hay unas 10.000 especies diferentes. Muchos de ellos llegan al organismo humano de manera accidental, ya sea a través de las manos o, en la mayoría de los casos, de los alimentos. Expertos del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario de A Coruña aseguran que gran parte de los microorganismos desarrollan una función protectora para el organismo o son necesarios para la elaboración de determinados alimentos presentes de forma habitual en la dieta.
Bacterias, hongos y levaduras
La mayoría de los derivados de la leche, como el queso, la mantequilla o el yogur, son posibles gracias a la presencia de bacterias durante su procesado. Lactobacillus, Streptococcus o Leuconostoc son imprescindibles para la transformación de la lactosa en ácido láctico durante la fermentación. En este proceso, se obtiene el cuajo de la leche con el que después se elaboran otros alimentos como el queso, el requesón o el yogur. Las levaduras o los hongos también juegan un papel importante, sobre todo en la elaboración de quesos como el de cabrales o el roquefort. En estos, mediante una etapa de maduración en condiciones de humedad determinadas, florecen los hongos y las levaduras.
Es importante el papel conservador que desarrollan las bacterias lácticas, ya que su transformación en ácido láctico evita la proliferación de patógenos dañinos en los alimentos. De esta manera, los microorganismos no solo aportan una estructura típica y unas características especiales en los alimentos, sino que actúan como conservantes naturales.
Cabe añadir un nuevo uso de las bacterias lácticas desarrollado durante las últimas décadas: añadirlas en determinados productos para mejorar sus propiedades y prevenir posibles enfermedades en los consumidores. Un ejemplo son los llamados alimentos probióticos, a los cuales se les añaden bacterias beneficiosas que mejoran la flora intestinal. Es el caso de Lactobacillus casei inmunitas, entre otros.
La elaboración de vino y cerveza son otro caso de la necesidad de microorganismos para la elaboración de alimentos, ambos dependen de forma directa de la presencia de levaduras durante su procesado. Determinados hongos se hallan de manera natural en las frutas, como Sacharomyces ellipsoideus, en la superficie de la uva y responsable de la fermentación alcohólica durante la elavoración de vino. La producción de cerveza sigue el mismo procedimiento mediante las levaduras Sacharomyces cerevisiae, que se añaden a la malta para llevar a cabo la fermentación y obtener así la cerveza.
La cara oscura de los microorganismos
El desarrollo de microorganismos se relaciona también con la principal causa de descomposición y deterioro en los alimentos. Estos están en todas partes: en el agua, en el suelo, en el aire, paredes, en la piel del ganado, en sus intestinos, en las manos de los consumidores, en las plumas, en las cáscaras, cortezas de alimentos, en los equipos utilizados para manipular alimentos, en la ropa, zapatos o en el pelo. La probabilidad de pasar a los alimentos es elevada. Son los microorganismos patógenos, entre los cuales destacan también las bacterias, los hongos y los virus.
Las bacterias que causan daño a los alimentos y al consumidor son una minoría, pero las hay y muy peligrosas. Aunque la mayoría no ocasionan alteraciones demasiado evidentes en los alimentos (un alimento contaminado puede tener un aspecto, color y sabor normales), una vez en el interior del organismo, se reproducen, provocan infecciones y, algunas de ellas, incluso toxinas. En el caso de los hongos, en cambio, su presencia les delata en el aspecto visual, ya que se aprecia el temido moho. Son frecuentes las aflatoxinas en cereales o frutos secos, sobre todo, si han estado almacenados en condiciones de humedad y temperatura inadecuadas.
Entre los patógenos dañinos para el consumidor destacan también los virus, quizá los menos frecuentes, pero no por ello de menor importancia. Estos necesitan tejidos vivos, de ahí que no estén de manera tan ubicua como las bacterias. Sin embargo, es habitual que se transmitan a través del agua o de los moluscos.
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ en http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2011/07/11/201726.php
jueves, 23 de junio de 2011
¡ COMPUTADORAS BIOLOGICAS !
Han descubierto que se pueden crear células modificadas genéticamente para comunicarse entre sí como si fueran circuitos electrónicos. Usando células de levadura, un grupo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, ha dado un paso revolucionario hacia la posibilidad de construir sistemas complejos en el futuro en el que las propias células del cuerpo ayuden a mantenernos sanos. El estudio fue presentado recientemente en un artículo publicado en la revista científica Nature en un aparatado sobre biotecnología.
“A pesar de que las células de ingeniería no pueden hacer el mismo trabajo que un equipo real, nuestro estudio abre el camino para la construcción de complejas construcciones de estas células”, dice Kentaro Furukawa de la Universidad de Gotemburgo, especialista en biología molecular, y uno de las los investigadores detrás del estudio. “En el futuro esperamos que sea posible el uso de sistemas similares de comunicación de célula a célula en el cuerpo humano para detectar cambios en el estado de salud, para ayudar a combatir las enfermedades en una etapa temprana, o actuar como biosensores para detectar contaminantes en relación con nuestra capacidad para descomponer las sustancias tóxicas en el ambiente. ”
La biología sintética es un área relativamente nueva de la investigación. Una aplicación es el diseño de los sistemas biológicos que no se encuentran en la naturaleza. Por ejemplo, los investigadores han construido con éxito una serie de diferentes conexiones artificiales dentro de células modificadas genéticamente, tales como interruptores, sensores y osciladores.
Algunas de estas redes artificiales podrían utilizarse para aplicaciones industriales o médicas. A pesar del enorme potencial de estas conexiones artificiales, ha habido muchas limitaciones técnicas hasta la fecha, principalmente porque los sistemas artificiales en las células individuales rara vez funcionaban como se esperaba, lo que tenía un gran impacto en los resultados.
Mediante el uso de células de levadura, el equipo de investigación de la Universidad de Gotemburgo ha producido circuitos sintéticos basados en la comunicación de genes regulados entre las células. Las células de levadura han sido modificados genéticamente para que perciban su entorno sobre la base de criterios establecidos y luego envíen señales a otras células de levadura mediante la secreción de moléculas. Las células son diferentes por lo tanto se pueden combinar como los ladrillos de Lego para producir circuitos más complicados. Utilizando una construcción de células de levadura con distintas modificaciones genéticas, es posible llevar a cabo funciones electrónicas complejas.
El equipo de investigación de la Universidad de Gotemburgo, está encabezada por el profesor Stefan Hohmann, y también cuenta con Kentaro Furukawa y Kjellén Jimmy. Además artículo de computación biológica distribuida con redes multicelulares de ingeniería, publicado en la revista científica Nature el 8 de diciembre, fue el resultado de una asociación con dos equipos de investigación españoles en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. La obra forma parte del proyecto de la UE CELLCOMPUT.
Leer más: http://www.techmez.com/2011/01/14/computadoras-biologicas-la-combinacion-de-la-biologia-y-la-tecnologia/#ixzz1Q8Gd5N83
martes, 26 de abril de 2011
Hacia un antibiótico capaz de hacer que las bacterias se auto envenenen
La investigación que ha conducido al hallazgo la ha hecho el equipo de Antón Meinhart en el Instituto Max Planck para la Investigación Médica en Heidelberg, Alemania.
Una pequeña cantidad de genes puede convertir bacterias inofensivas en peligrosas asesinas. Los genes que determinan las propiedades patogénicas o la resistencia a los antibióticos pueden transmitirse de bacteria a bacteria a través de lo que se conoce como elementos genéticos móviles. Sin embargo, estos elementos genéticos móviles son una espada de doble filo para las bacterias: las ayudan a sobrevivir, pero también las pueden matar.
El sistema PezAT es un sistema de toxina/antitoxina particularmente interesante del patógeno Streptococcus pneumoniae. Estas bacterias causan serias infecciones como la neumonía, la septicemia y la meningitis. La toxina PezT, que forma parte del citado sistema, pertenece a una familia de toxinas que fue descubierta hace cerca de 20 años. Pese al tiempo transcurrido, hasta ahora su mortal mecanismo había sido un misterio.
Ahora, un equipo de científicos del mencionado instituto ha logrado explicar el tipo de acción molecular de esas toxinas usando como modelo la bacteria Escherichia coli.
Escherichia coli modificada produciendo la toxina. Las rojas han muerto. (Foto: MPI for Medical Research)
Las células bacterianas en las que se activan artificialmente la toxina PezT mostraron síntomas de envenenamiento similares a los que aparecen después del tratamiento con la muy conocida penicilina: Al comienzo del envenenamiento por PezT, la mayoría de las células se estancaba a mitad de su etapa de división. Después de cierto tiempo, se rompía la intersección entre los cuerpos de las dos células y éstas morían.
Después de investigaciones adicionales, los científicos han acabado descubriendo que la PezT y otras toxinas zeta son insólitas enzimas que transforman el UNAG, un bloque de construcción inofensivo, en una molécula tóxica. La toxina (UNAG-3P), actuando de un modo similar a como lo hace la penicilina, inhibe el crecimiento de la pared celular bacteriana, haciendo que las células revienten y mueran.
Este proceso de activación interna en las células podría hacer que la investigación sobre antibióticos diese un gran paso adelante en la batalla contra la resistencia bacteriana.
Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/11042605.htm
Una pequeña cantidad de genes puede convertir bacterias inofensivas en peligrosas asesinas. Los genes que determinan las propiedades patogénicas o la resistencia a los antibióticos pueden transmitirse de bacteria a bacteria a través de lo que se conoce como elementos genéticos móviles. Sin embargo, estos elementos genéticos móviles son una espada de doble filo para las bacterias: las ayudan a sobrevivir, pero también las pueden matar.
El sistema PezAT es un sistema de toxina/antitoxina particularmente interesante del patógeno Streptococcus pneumoniae. Estas bacterias causan serias infecciones como la neumonía, la septicemia y la meningitis. La toxina PezT, que forma parte del citado sistema, pertenece a una familia de toxinas que fue descubierta hace cerca de 20 años. Pese al tiempo transcurrido, hasta ahora su mortal mecanismo había sido un misterio.
Ahora, un equipo de científicos del mencionado instituto ha logrado explicar el tipo de acción molecular de esas toxinas usando como modelo la bacteria Escherichia coli.
Escherichia coli modificada produciendo la toxina. Las rojas han muerto. (Foto: MPI for Medical Research)
Las células bacterianas en las que se activan artificialmente la toxina PezT mostraron síntomas de envenenamiento similares a los que aparecen después del tratamiento con la muy conocida penicilina: Al comienzo del envenenamiento por PezT, la mayoría de las células se estancaba a mitad de su etapa de división. Después de cierto tiempo, se rompía la intersección entre los cuerpos de las dos células y éstas morían.
Después de investigaciones adicionales, los científicos han acabado descubriendo que la PezT y otras toxinas zeta son insólitas enzimas que transforman el UNAG, un bloque de construcción inofensivo, en una molécula tóxica. La toxina (UNAG-3P), actuando de un modo similar a como lo hace la penicilina, inhibe el crecimiento de la pared celular bacteriana, haciendo que las células revienten y mueran.
Este proceso de activación interna en las células podría hacer que la investigación sobre antibióticos diese un gran paso adelante en la batalla contra la resistencia bacteriana.
Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/11042605.htm
jueves, 14 de abril de 2011
Ensayan en Holanda con agricultura del futuro: sin Sol ni lluvia
La agricultura se está moviendo hacia espacios interiores, donde el Sol nunca brilla, la lluvia es irrelevante y el clima es siempre adecuado.
El campo de cultivo perfecto podría estar dentro de una construcción sin ventanas donde la luz, temperatura, humedad, calidad del aire y nutrición serían controladas meticulosamente. Podría estar en un rascacielos en Nueva York, un búnker siberiano o un extenso complejo en el desierto saudí.
“A fin de mantener un planeta en el que valga la pena vivir, tenemos que cambiar nuestros métodos”, dice Gertjan Meeuws, de PlantLab, una compañía de investigación privada.
El mundo ya tiene problemas para alimentarse. La mitad de los habitantes de la Tierra vive en ciudades y casi la mitad de esos 3.000 millones están hambrientos o desnutridos.
Los precios de los alimentos, actualmente al alza, son golpeados por sequías, inundaciones, así como por el costo de la energía necesaria para plantarlos, fertilizarlos, cosecharlos y transportarlos.
Los promotores de estos nuevos sistemas creen que los precios serán cada vez más inestables, pues el cambio climático hace que la planificación de cultivos a largo plazo sea incierta.
Los agricultores de muchas partes del mundo ya están agotando los recursos hídricos disponibles hasta la última gota y el mundo es cada vez más poblado: a mediados de siglo, la población mundial crecerá 6.800 millones a 9.000 millones, según las predicciones de la Naciones Unidas.
Alimentar a tanta gente puede requerir expandir las tierras de cultivo a expensas de los bosques y junglas, o encontrar formas de aumentar radicalmente el rendimiento de los cultivos.
Meeuws y otros tres bioingenieros holandeses han llevado el concepto del invernadero un paso más allá, al cultivar hortalizas, hierbas y otras plantas en ambientes cerrados y regulados donde se excluye hasta la luz natural.
En su estación de investigación, fresas, pimientos amarillos, plantas de albahaca y banano adquieren un inquietante resplandor rosado bajo las bombillas de color rojo y azul de tecnología LED. El agua se escurre en los moldes cuando se necesita, cualquier exceso se recicla, y la temperatura es constante. Las luces se encienden y apagan, simulando el día y la noche, pero de acuerdo al ritmo de la planta.
Los investigadores holandeses dicen que planean construir un edificio de 1.300 metros cuadrados (14.000 pies cuadrados) en Holanda, con cuatro niveles diferentes de vegetación a finales de este año. Después de eso, imaginan cultivar vegetales junto a centros comerciales, supermercados u otras tiendas de alimentos.
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Publicado por ARTHUR MAX
DEN BOSCH, HOLANDA (AP)
martes, 30 de noviembre de 2010
¡ EL CONOCIMIENTO COMO NEGOCIO !
Reitero la importancia de la BIOTECNOLOGIA, junto con otras BIO.
1. La energía solar barata
2. Las comunicaciones inalámbricas en áreas rurales
3. Los aparatos de comunicación para el acceso a la información desde cualquier lugar
4. Las cosechas genéticamente modificadas
5. Los bioensayos rápidos mediante uso de nanotecnologías
6. Filtros y catalizadores para la purificación y descontaminación de las aguas
7. La aplicación dirigida de medicamentos,
8. Los hogares autónomos baratos
9. La manufacturación verde o ecológica
10. Los identificadores de radio frecuencia ubicuos
11. Los vehículos híbridos
12. Los sensores de infiltración
13. Los tejidos con ingeniería
14. La mejora de métodos de diagnóstico y quirúrgicos
15. Los ordenadores sin cables
16. La criptografía cuántica
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La convergencia tecnologica cambiara la sociedad del 2020 con 16 campos tecnológicos, asi:
1. La energía solar barata
2. Las comunicaciones inalámbricas en áreas rurales
3. Los aparatos de comunicación para el acceso a la información desde cualquier lugar
4. Las cosechas genéticamente modificadas
5. Los bioensayos rápidos mediante uso de nanotecnologías
6. Filtros y catalizadores para la purificación y descontaminación de las aguas
7. La aplicación dirigida de medicamentos,
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11. Los vehículos híbridos
12. Los sensores de infiltración
13. Los tejidos con ingeniería
14. La mejora de métodos de diagnóstico y quirúrgicos
15. Los ordenadores sin cables
16. La criptografía cuántica
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viernes, 12 de febrero de 2010
Baterías ecológicas innovadoras
Las algas, los virus o el aire podrían convertirse en la base de nuevas baterías biodegradables con más posibilidades que las actuales
Los aparatos electrónicos avanzan a una velocidad sorprendente. No ocurre lo mismo con las baterías. De hecho, las más utilizadas en la actualidad, con tecnología de ion litio, llegan a su límite. Diversos investigadores trabajan en nuevos modelos más potentes y ecológicos, algunos de ellos sorprendentes. Basados en algas, virus, oxígeno o el agua de una central geotermal, estos prototipos aspiran a generalizarse en unos años. El desarrollo de dispositivos electrónicos móviles, flexibles y diminutos, o la generalización de las energías renovables podrían depender de ellos.
Las algas como fuente de energía se suelen asociar a los biocombustibles, pero unos investigadores de la Universidad sueca de Uppsala han descubierto una nueva vía. Un tipo de alga común en las playas, denominada Cladophora, podría utilizarse para crear baterías biodegradables tan finas como una hoja de papel. De hecho, el sistema se basa en el poder de esta especie para producir celulosa cien veces más concentrada que en un papel convencional.
Un tipo de alga común en las playas podría utilizarse para crear baterías biodegradables tan finas como una hoja de papel
El equipo de Uppsala, liderado por la científica Maria Stromme, explica que estas baterías se pueden recargar en once segundos y mantienen la electricidad durante mucho tiempo. Una batería con algas evitaría la contaminación de las convencionales, basadas en metales. Con estas propiedades, los investigadores sugieren que podrían dar pie a nuevas aplicaciones, como aparatos electrónicos flexibles y ultra delgados, ropa o envases recargables. Gustav Nyström, primer autor del trabajo, cree que el prototipo podrá llegar a una fase comercial en unos tres años.
El desarrollo de estas baterías experimentales se basa en la nanotecnología, una línea de investigación seguida en más lugares. En la Universidad de Stanford (EE.UU.) han logrado una batería "de papel" que funciona incluso cuando está arrugada. La hoja tiene una tinta con nanotubos de carbono y nanofilamentos de plata para almacenar y mover la electricidad. Sus responsables, liderados por el profesor Yi Cui, quieren desarrollar tanto baterías como condensadores, para almacenar y descargar la electricidad más rápido.
Varios equipos trabajan en este campo desde hace años. En 2007, científicos del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York crearon una batería similar, en este caso con una superficie compuesta en un 90% por celulosa. Los materiales son baratos y más ecológicos que los de las baterías convencionales, pero todavía no cuentan con el debido desarrollo para fabricarlas de manera económica y generalizada.
Baterías con virus
El Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) tiene fama de sorprender con sus descubrimientos, y en el campo de las baterías no iba a ser menos. Uno de sus equipos trabaja en un prototipo de ion litio que utiliza virus para fabricar sus polos (ánodo y cátodo). El virus, denominado bacteriófago por su capacidad de infectar bacterias, tiene sus genes manipulados y se incluye en un nanocable del grosor de la décima parte de un cabello humano.
Según sus responsables, esta batería tiene la misma capacidad y rendimiento que las recargables usadas en los coches híbridos. El prototipo actual tiene el tamaño de una moneda, pero los científicos del MIT sostienen que se puede escalar para crear baterías flexibles a medida, una propiedad óptima para dispositivos móviles o pequeños. El proceso para construir estas baterías no utiliza materiales tóxicos, por lo que es atractivo desde el punto de vista medioambiental.
El consumo de litio se triplicará en 2020 con el aumento de los coches eléctricos y los sistemas de almacenamiento de energía
En otro equipo del MIT han desarrollado un modelo de batería líquida que podría utilizarse para generalizar el uso de las renovables. Uno de los principales escollos de estas energías es que no están siempre disponibles. Los paneles fotovoltaicos o los aerogeneradores funcionan sólo si el sol calienta o el viento sopla. Además, las redes eléctricas no están preparadas para aprovechar picos altos de producción. Lo ideal sería contar con potentes y económicos sistemas de almacenamiento capaces de guardar toda esta energía para cuando fuera necesario.
Mejorar la tecnología de litio
En Reino Unido, investigadores de las universidades de Saint Andrews, Strathclyde y Newcastle incorporan al sistema ion litio un nuevo elemento muy común: el oxígeno. Este prototipo de "batería de litio-aire" sustituye el óxido de cobalto de litio del electrodo de las actuales baterías recargables por un electrodo poroso de carbono. De esta manera, los iones de litio y los electrones reaccionan con el oxígeno del aire.
Los científicos explican que estas baterías serían más ligeras y pequeñas que las actuales, ya que sólo llevarían carbono. Los demás elementos de las baterías convencionales ya no serían necesarios. No obstante, todavía se requiere un mayor avance para comercializar este tipo de baterías. En la actualidad trabajan en una pequeña versión que pueda utilizarse en dispositivos móviles. Uno de sus responsables, Peter Bruce, confía en que puedan ayudar a la generalización de los vehículos eléctricos e híbridos en un futuro cercano. El proyecto es financiado con unos dos millones de euros por el Engineering and Physical Sciences Research Council (EPSRC).
En California, la tecnología utilizada en una planta de energía geotérmica podría darle más años de vida al litio. Sus impulsores, la empresa Simbol Mining, han inventado un sistema que extrae este material del exceso de agua caliente de dicha instalación. Se estima que el consumo de litio se triplicará en 2020 con el aumento de los coches eléctricos y los sistemas de almacenamiento de energía. El litio se suele extraer del suelo o de grandes estanques de sal, en un proceso poco ecológico. El agua de la planta geotermal californiana es rica en este material, y sus responsables aseguran que podrían aprovecharla de manera más respetuosa con el medio ambiente. En la actualidad, la empresa construye una planta piloto que espera producir una tonelada de litio al mes.
Transformar el coche convencional en híbrido
Un grupo de ingenieros de la compañía británica MIRA ha creado un sistema para incluir en un coche convencional de gasolina un conjunto de tres baterías. De esta manera, el coche funciona en la práctica como un vehículo híbrido. Las baterías alimentan dos motores eléctricos ubicados en la parte trasera. Los ingenieros han utilizado nanotecnología para reducir sus dimensiones y aseguran que por unos 3.000 euros se pueden instalar en casi cualquier vehículo. No obstante, el prototipo no está todavía en fase de producción, y sus responsables buscan nuevos socios para mejorar y comercializar esta tecnología.
Publicado en http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2009/12/23/190109.php
Los aparatos electrónicos avanzan a una velocidad sorprendente. No ocurre lo mismo con las baterías. De hecho, las más utilizadas en la actualidad, con tecnología de ion litio, llegan a su límite. Diversos investigadores trabajan en nuevos modelos más potentes y ecológicos, algunos de ellos sorprendentes. Basados en algas, virus, oxígeno o el agua de una central geotermal, estos prototipos aspiran a generalizarse en unos años. El desarrollo de dispositivos electrónicos móviles, flexibles y diminutos, o la generalización de las energías renovables podrían depender de ellos.
Las algas como fuente de energía se suelen asociar a los biocombustibles, pero unos investigadores de la Universidad sueca de Uppsala han descubierto una nueva vía. Un tipo de alga común en las playas, denominada Cladophora, podría utilizarse para crear baterías biodegradables tan finas como una hoja de papel. De hecho, el sistema se basa en el poder de esta especie para producir celulosa cien veces más concentrada que en un papel convencional.
Un tipo de alga común en las playas podría utilizarse para crear baterías biodegradables tan finas como una hoja de papel
El equipo de Uppsala, liderado por la científica Maria Stromme, explica que estas baterías se pueden recargar en once segundos y mantienen la electricidad durante mucho tiempo. Una batería con algas evitaría la contaminación de las convencionales, basadas en metales. Con estas propiedades, los investigadores sugieren que podrían dar pie a nuevas aplicaciones, como aparatos electrónicos flexibles y ultra delgados, ropa o envases recargables. Gustav Nyström, primer autor del trabajo, cree que el prototipo podrá llegar a una fase comercial en unos tres años.
El desarrollo de estas baterías experimentales se basa en la nanotecnología, una línea de investigación seguida en más lugares. En la Universidad de Stanford (EE.UU.) han logrado una batería "de papel" que funciona incluso cuando está arrugada. La hoja tiene una tinta con nanotubos de carbono y nanofilamentos de plata para almacenar y mover la electricidad. Sus responsables, liderados por el profesor Yi Cui, quieren desarrollar tanto baterías como condensadores, para almacenar y descargar la electricidad más rápido.
Varios equipos trabajan en este campo desde hace años. En 2007, científicos del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York crearon una batería similar, en este caso con una superficie compuesta en un 90% por celulosa. Los materiales son baratos y más ecológicos que los de las baterías convencionales, pero todavía no cuentan con el debido desarrollo para fabricarlas de manera económica y generalizada.
Baterías con virus
El Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) tiene fama de sorprender con sus descubrimientos, y en el campo de las baterías no iba a ser menos. Uno de sus equipos trabaja en un prototipo de ion litio que utiliza virus para fabricar sus polos (ánodo y cátodo). El virus, denominado bacteriófago por su capacidad de infectar bacterias, tiene sus genes manipulados y se incluye en un nanocable del grosor de la décima parte de un cabello humano.
Según sus responsables, esta batería tiene la misma capacidad y rendimiento que las recargables usadas en los coches híbridos. El prototipo actual tiene el tamaño de una moneda, pero los científicos del MIT sostienen que se puede escalar para crear baterías flexibles a medida, una propiedad óptima para dispositivos móviles o pequeños. El proceso para construir estas baterías no utiliza materiales tóxicos, por lo que es atractivo desde el punto de vista medioambiental.
El consumo de litio se triplicará en 2020 con el aumento de los coches eléctricos y los sistemas de almacenamiento de energía
En otro equipo del MIT han desarrollado un modelo de batería líquida que podría utilizarse para generalizar el uso de las renovables. Uno de los principales escollos de estas energías es que no están siempre disponibles. Los paneles fotovoltaicos o los aerogeneradores funcionan sólo si el sol calienta o el viento sopla. Además, las redes eléctricas no están preparadas para aprovechar picos altos de producción. Lo ideal sería contar con potentes y económicos sistemas de almacenamiento capaces de guardar toda esta energía para cuando fuera necesario.
Mejorar la tecnología de litio
En Reino Unido, investigadores de las universidades de Saint Andrews, Strathclyde y Newcastle incorporan al sistema ion litio un nuevo elemento muy común: el oxígeno. Este prototipo de "batería de litio-aire" sustituye el óxido de cobalto de litio del electrodo de las actuales baterías recargables por un electrodo poroso de carbono. De esta manera, los iones de litio y los electrones reaccionan con el oxígeno del aire.
Los científicos explican que estas baterías serían más ligeras y pequeñas que las actuales, ya que sólo llevarían carbono. Los demás elementos de las baterías convencionales ya no serían necesarios. No obstante, todavía se requiere un mayor avance para comercializar este tipo de baterías. En la actualidad trabajan en una pequeña versión que pueda utilizarse en dispositivos móviles. Uno de sus responsables, Peter Bruce, confía en que puedan ayudar a la generalización de los vehículos eléctricos e híbridos en un futuro cercano. El proyecto es financiado con unos dos millones de euros por el Engineering and Physical Sciences Research Council (EPSRC).
En California, la tecnología utilizada en una planta de energía geotérmica podría darle más años de vida al litio. Sus impulsores, la empresa Simbol Mining, han inventado un sistema que extrae este material del exceso de agua caliente de dicha instalación. Se estima que el consumo de litio se triplicará en 2020 con el aumento de los coches eléctricos y los sistemas de almacenamiento de energía. El litio se suele extraer del suelo o de grandes estanques de sal, en un proceso poco ecológico. El agua de la planta geotermal californiana es rica en este material, y sus responsables aseguran que podrían aprovecharla de manera más respetuosa con el medio ambiente. En la actualidad, la empresa construye una planta piloto que espera producir una tonelada de litio al mes.
Transformar el coche convencional en híbrido
Un grupo de ingenieros de la compañía británica MIRA ha creado un sistema para incluir en un coche convencional de gasolina un conjunto de tres baterías. De esta manera, el coche funciona en la práctica como un vehículo híbrido. Las baterías alimentan dos motores eléctricos ubicados en la parte trasera. Los ingenieros han utilizado nanotecnología para reducir sus dimensiones y aseguran que por unos 3.000 euros se pueden instalar en casi cualquier vehículo. No obstante, el prototipo no está todavía en fase de producción, y sus responsables buscan nuevos socios para mejorar y comercializar esta tecnología.
Publicado en http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2009/12/23/190109.php
martes, 26 de enero de 2010
Nuevos fungicidas ecológicos
El tratamiento biológico de hongos en cultivos de alubias podría incrementar el rendimiento productivo de este alimento
La finalidad de los fungicidas es evitar la contaminación por hongos. Su uso es muy frecuente en la industria, la agricultura o el hogar ya que su campo de actuación abarca aspectos como la protección de los cultivos durante su crecimiento, almacenamiento, transporte e, incluso, el cuidado de las semillas. Sin embargo, su composición química conlleva en ocasiones algunos efectos adversos, por lo que ya se han elaborado alternativas ecológicas.
En los últimos años, numerosos países han retirado diversos fungicidas químicos utilizados como controladores del crecimiento de hongos en los cultivos. En su mayoría, eran productos de composición química sintética que podían causar efectos negativos en la salud del consumidor, del vegetal o del medio ambiente. Con esta premisa, un estudio llevado a cabo en España propone una alternativa: los fungicidas ecológicos. Dada la reticencia al uso de productos químicos, tanto del consumidor como del agricultor, investigadores de las universidades de León y Salamanca han estudiado el efecto de los nuevos fungicidas en la alubia de calidad de la Bañeza-León, una especie con Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Expertos españoles trabajan en el control biológico de hongos fitopatógenos con el uso de cepas del género "Trichoderma".
Los expertos han elegido esta alubia por la necesidad que tienen algunas comarcas de protegerla y también para invertir en biotecnología en el campo de la agricultura. Este alimento se agrupa en cuatro variedades que se cultivan y envasan en la provincia de León. Está previsto obtener los resultados del estudio entre mayo y septiembre, durante la época de sementera de la alubia y de su recolección.
El objetivo es "incrementar la escasa oferta de fungicidas ecológicos", asegura Pedro Antonio Casquero, director del Departamento de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la Universidad de León. Además, se pretende incrementar el rendimiento de estas variedades locales leonesas a partir del control biológico de hongos fitopatógenos, mediante el uso de cepas autóctonas del género "Trichoderma".
Este hongo es anaerobio y se localiza en numerosos suelos agrícolas. Hay más de 30 especies distintas y todas tienen un efecto beneficioso para la agricultura, sobre todo, como agente de control biológico. Destacan por un rápido crecimiento y una gran cantidad de enzimas que ayudan a la lucha contra los patógenos. Debido a su gran potencial para soportar condiciones desfavorables sirven, de manera eficaz, como agentes de control en hábitats donde crecen los hongos patógenos.
La versión orgánica
Los nuevos compuestos ecológicos son una variedad de los productos químicos, pero con una composición orgánica. La mayoría se obtiene a partir de vegetales y se mezcla con alguna sustancia química para potenciar su actividad. Se carece de estudios que demuestren de forma clara consecuencias adversas. En general, no se acumulan en el organismo humano y, por tanto, su efecto no es tan nocivo. No obstante, pueden provocar alergias cutáneas, alteraciones gastrointestinales, irritación de ojos o, en el peor de los casos y sólo en animales de laboratorio, alteraciones cardiovasculares. A pesar de todo, la toxicidad es baja y casi nula. La planta absorbe el fungicida a través de las hojas o de las raíces y así se dispersa a lo largo de toda la planta.
Los más utilizados
Los fungicidas para erradicar los hongos pueden llegar a ser un problema para la salud. Si bien su uso en productos de alimentación está reglado y los controles de seguridad impiden su presencia, en el domicilio la manipulación de los productos debe realizarse con mucho cuidado para evitar una contaminación cruzada. En muchos casos se usan para erradicar brotes en las plantas ornamentales y se venden en forma líquida o pulverizada (esta última es la más tóxica).
Las familias de fungicidas son varias: bencenos sustituidos, tiocarbamatos, tioftalimidas, compuestos de cobre, de cadmio o organoestáñicos, entre otros. La mayoría son altamente irritantes para la piel y los ojos, por lo que hay que manejarlos con mucho cuidado. Además, una buena parte son específicos para hongos concretos, aunque los tres tipos detallados a continuación controlan la mayoría y, por lo tanto, sirven para un enorme abanico de plantas.
• Benomilo: en forma de polvo mojable, tiene una acción curativa y preventiva y debe aplicarse en el primer momento de la detección de los primeros síntomas de enfermedad.
• Iprodiona: también en forma de polvo mojable, se recomienda como tratamiento preventivo utilizándolo una vez al mes. Si se detecta la presencia de hongos, su aplicación debe ser cada siete días.
• Fosetil-al: en forma de polvo mojable, como el benomilo, tiene efectos curativos y preventivos si se usa a tiempo.
FUNGICIDAS CASEROS
Algunos productos que se utilizan en el ámbito doméstico para un uso diferente al de los ataques microbiológicos, pueden emplearse también como fungicidas. Es el caso de:
• Agua oxigenada: además de limpiar heridas, puede hacer frente a los hongos, sobre todo el mildiu, si se mezcla 150 cc con 40 litros de agua y se reparte por toda la planta.
• La ruda: esta planta tiene propiedades medicinales y su extracto, una eficaz acción antifúngica. Controla de forma especial la antracnosis, una enfermedad caracterizada por la aparición de lesiones oscuras en las hojas y en los tallos.
• La papaya: el principio activo de esta fruta destaca por sus efectos fungicidas, con lo que su uso en vegetales es muy común. Tiene especial eficacia en el control de la roya y el mildiu.
• La cebolla: usada entera, tiene un efecto excelente contra el oidium, sobre todo en las plantas más jóvenes. Se aplica al brotar la semilla y a lo largo de su crecimiento. La mezcla habitual se compone de 500 gr de cebolla por cada 10 litros de agua.
• El ajo: en infusión, se usan unos 75 gr de ajo con 10 litros de agua. Debe aplicarse muy temprano por la mañana o al caer el sol ya que su acción se degrada con la luz y la temperatura.
• Tomillo: igual que en la papaya, su principio activo actúa como fungicida.
La más preciada por los expertos es la cola de caballo. El alto contenido en sílice de esta planta la convierte en un excelente fungicida contra hongos tales como la roya, el iodio o el mildiu. Se recomienda usarla como método curativo y preventivo. Se prepara con un kilo de cola de caballo por cada 10 litros de agua.
Publicado en ttp://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2010/01/11/190343.php.
La finalidad de los fungicidas es evitar la contaminación por hongos. Su uso es muy frecuente en la industria, la agricultura o el hogar ya que su campo de actuación abarca aspectos como la protección de los cultivos durante su crecimiento, almacenamiento, transporte e, incluso, el cuidado de las semillas. Sin embargo, su composición química conlleva en ocasiones algunos efectos adversos, por lo que ya se han elaborado alternativas ecológicas.
En los últimos años, numerosos países han retirado diversos fungicidas químicos utilizados como controladores del crecimiento de hongos en los cultivos. En su mayoría, eran productos de composición química sintética que podían causar efectos negativos en la salud del consumidor, del vegetal o del medio ambiente. Con esta premisa, un estudio llevado a cabo en España propone una alternativa: los fungicidas ecológicos. Dada la reticencia al uso de productos químicos, tanto del consumidor como del agricultor, investigadores de las universidades de León y Salamanca han estudiado el efecto de los nuevos fungicidas en la alubia de calidad de la Bañeza-León, una especie con Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Expertos españoles trabajan en el control biológico de hongos fitopatógenos con el uso de cepas del género "Trichoderma".
Los expertos han elegido esta alubia por la necesidad que tienen algunas comarcas de protegerla y también para invertir en biotecnología en el campo de la agricultura. Este alimento se agrupa en cuatro variedades que se cultivan y envasan en la provincia de León. Está previsto obtener los resultados del estudio entre mayo y septiembre, durante la época de sementera de la alubia y de su recolección.
El objetivo es "incrementar la escasa oferta de fungicidas ecológicos", asegura Pedro Antonio Casquero, director del Departamento de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la Universidad de León. Además, se pretende incrementar el rendimiento de estas variedades locales leonesas a partir del control biológico de hongos fitopatógenos, mediante el uso de cepas autóctonas del género "Trichoderma".
Este hongo es anaerobio y se localiza en numerosos suelos agrícolas. Hay más de 30 especies distintas y todas tienen un efecto beneficioso para la agricultura, sobre todo, como agente de control biológico. Destacan por un rápido crecimiento y una gran cantidad de enzimas que ayudan a la lucha contra los patógenos. Debido a su gran potencial para soportar condiciones desfavorables sirven, de manera eficaz, como agentes de control en hábitats donde crecen los hongos patógenos.
La versión orgánica
Los nuevos compuestos ecológicos son una variedad de los productos químicos, pero con una composición orgánica. La mayoría se obtiene a partir de vegetales y se mezcla con alguna sustancia química para potenciar su actividad. Se carece de estudios que demuestren de forma clara consecuencias adversas. En general, no se acumulan en el organismo humano y, por tanto, su efecto no es tan nocivo. No obstante, pueden provocar alergias cutáneas, alteraciones gastrointestinales, irritación de ojos o, en el peor de los casos y sólo en animales de laboratorio, alteraciones cardiovasculares. A pesar de todo, la toxicidad es baja y casi nula. La planta absorbe el fungicida a través de las hojas o de las raíces y así se dispersa a lo largo de toda la planta.
Los más utilizados
Los fungicidas para erradicar los hongos pueden llegar a ser un problema para la salud. Si bien su uso en productos de alimentación está reglado y los controles de seguridad impiden su presencia, en el domicilio la manipulación de los productos debe realizarse con mucho cuidado para evitar una contaminación cruzada. En muchos casos se usan para erradicar brotes en las plantas ornamentales y se venden en forma líquida o pulverizada (esta última es la más tóxica).
Las familias de fungicidas son varias: bencenos sustituidos, tiocarbamatos, tioftalimidas, compuestos de cobre, de cadmio o organoestáñicos, entre otros. La mayoría son altamente irritantes para la piel y los ojos, por lo que hay que manejarlos con mucho cuidado. Además, una buena parte son específicos para hongos concretos, aunque los tres tipos detallados a continuación controlan la mayoría y, por lo tanto, sirven para un enorme abanico de plantas.
• Benomilo: en forma de polvo mojable, tiene una acción curativa y preventiva y debe aplicarse en el primer momento de la detección de los primeros síntomas de enfermedad.
• Iprodiona: también en forma de polvo mojable, se recomienda como tratamiento preventivo utilizándolo una vez al mes. Si se detecta la presencia de hongos, su aplicación debe ser cada siete días.
• Fosetil-al: en forma de polvo mojable, como el benomilo, tiene efectos curativos y preventivos si se usa a tiempo.
FUNGICIDAS CASEROS
Algunos productos que se utilizan en el ámbito doméstico para un uso diferente al de los ataques microbiológicos, pueden emplearse también como fungicidas. Es el caso de:
• Agua oxigenada: además de limpiar heridas, puede hacer frente a los hongos, sobre todo el mildiu, si se mezcla 150 cc con 40 litros de agua y se reparte por toda la planta.
• La ruda: esta planta tiene propiedades medicinales y su extracto, una eficaz acción antifúngica. Controla de forma especial la antracnosis, una enfermedad caracterizada por la aparición de lesiones oscuras en las hojas y en los tallos.
• La papaya: el principio activo de esta fruta destaca por sus efectos fungicidas, con lo que su uso en vegetales es muy común. Tiene especial eficacia en el control de la roya y el mildiu.
• La cebolla: usada entera, tiene un efecto excelente contra el oidium, sobre todo en las plantas más jóvenes. Se aplica al brotar la semilla y a lo largo de su crecimiento. La mezcla habitual se compone de 500 gr de cebolla por cada 10 litros de agua.
• El ajo: en infusión, se usan unos 75 gr de ajo con 10 litros de agua. Debe aplicarse muy temprano por la mañana o al caer el sol ya que su acción se degrada con la luz y la temperatura.
• Tomillo: igual que en la papaya, su principio activo actúa como fungicida.
La más preciada por los expertos es la cola de caballo. El alto contenido en sílice de esta planta la convierte en un excelente fungicida contra hongos tales como la roya, el iodio o el mildiu. Se recomienda usarla como método curativo y preventivo. Se prepara con un kilo de cola de caballo por cada 10 litros de agua.
Publicado en ttp://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2010/01/11/190343.php.
viernes, 18 de septiembre de 2009
BID crea red de centros de desarrollo tecnológico en Centroamérica y República Dominicana para impulsar la biotecnología

Noticintel - Región
Noticintel 2009-09-16
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) facilitará la creación de una Red de Centros de Desarrollo Tecnológico para Centroamérica como parte de una estrategia regional que busca definir políticas, atraer inversiones, y crear incentivos y mecanismos de colaboración academia-gobierno-empresa.
La creación de la Red fue anunciada en el marco del Diálogo Regional de Innovación, Ciencia y Tecnología que organizó el BID en la ciudad de Monterrey (México) la semana pasada.
“La bioeconomía es una economía en la que la biotecnología contribuye significativamente a la producción de bienes y servicios. Este concepto ha adquirido gran relevancia por su potencial de generar productos innovadores a partir de los recursos naturales y la biodiversidad que a su vez puedan responder a los grandes retos económicos, sociales y ambientales que enfrentamos hoy”, señaló Flora Montealegre Painter, Jefa de la División de Ciencia y Tecnología del BID.
El desarrollo inicial de la Red será financiado con una cooperación técnica no reembolsable del BID por US$250.000, y con recursos de contraparte adicionales que serán proporcionados por los 10 centros que conforman la Red:
• Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos de Nicaragua.
• Centro de Biología Molecular de la Universidad Centroamericana.
• Instituto Nacional de Biodiversidad de Costa Rica.
• Instituto de Investigación Científica Avanzada y Servicios de Alta Tecnología de Panamá.
• Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales.
• Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social.
• Centro Nacional de Ciencias y Tecnología de Alimentos de Costa Rica.
• Fundación Hondureña de Investigación Agrícola.
• Instituto Nacional de Tecnología Agrícola de Nicaragua.
• Instituto Conmemorativo Gorgas de Panamá.
Centroamérica posee el 9 por ciento de la biodiversidad mundial en un área que representa apenas 0.3 por ciento del territorio del planeta. Los centros de investigación procurarán lograr un mejor aprovechamiento de esta biodiversidad para el desarrollo de nuevos productos y procesos aplicados a la agroindustria, farmacia, silvicultura, acuacultura y biología, sectores con alto potencial de contribuir al crecimiento económico.
Existen experiencias exitosas de colaboración tecnológica en México tales como la del Centro de Biotecnología FEMSA del Tecnológico de Monterrey, el cual vincula la investigación a los problemas y demandas del mercado y la de lograr financiamiento del sector privado a estas iniciativas. La Fundación FEMSA y el BID discutieron oportunidades de colaboración para la Red de Centros por parte del Centro de Biotecnología FEMSA. Otra experiencia que ha inspirado este proyecto del BID es la de la Alianza Mexicana para las Ciencias de la Vida que presta asistencia a cuatro centros biotecnológicos en Cuernavaca, Monterrey, Irapuato y Guadalajara.
Además de la Red de Centros se están implementando otras iniciativas importantes de colaboración tecnológica en la región centroamericana. Recientemente se creó en Costa Rica el Centro Nacional de Innovaciones Biotecnológicas (CENIBiot) para el desarrollo de procesos biotecnológicos a gran escala, y en Panamá el nuevo ministro de Ciencia y Tecnología, Rubén Berrocal, informó sobre el inicio de la construcción de una estación científica en la antigua isla penal de Coiba, rica en biodiversidad comparable a Galápagos y la expansión del proyecto Ciencia contra la Pobreza. Igualmente EMBRAPA, el centro de investigación agrícola más importante de Brasil, ha anunciado la instalación de una oficina para el desarrollo conjunto de proyectos de investigación y transferencia tecnológica en la región.
En el Diálogo convergieron expertos internacionales de universidades en Estados Unidos, altos funcionarios de gobierno como el Secretario Nacional de Ciencia y Tecnología de Panamá, Rubén Berrocal; la Viceministra de Ciencia y Tecnología de El Salvador, Erlinda Handal Vega; y representantes de importantes centros de estudio de Centroamérica y Brasil.
Los participantes concluyeron que para lograr que la biotecnología sea una alternativa económica efectiva es necesario que sea parte de una estrategia nacional de investigación y desarrollo, que los gobiernos elaboren las políticas e incentivos necesarios, que se pueda mostrar el impacto y los beneficios directos de las innovaciones, y que se aumente y focalice la inversión pública y privada en proyectos biotecnológicos rentables.
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