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miércoles, 22 de agosto de 2012

Linterna de plasma para matar con rapidez bacterias en la piel de personas

(NCYT) La linterna de plasma podría ser usada en escenarios de desastres naturales, campos de batalla, y en muchos otros casos que requieran de tratamiento médico en lugares remotos. En la creación del dispositivo han trabajado, por parte china, expertos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, y la Universidad de la Ciudad de Hong Kong. Por parte australiana, han intervenido especialistas de la CSIRO y la Universidad de Sídney. La linterna es alimentada por una batería de 12 voltios y no requiere de alimentación externa alguna. Tampoco necesita una toma externa de gas ni sistema externo de manejo. El propio dispositivo está equipado con resistencias para evitar que se caliente demasiado y sea así seguro al tacto. Linterna antibiótica
Linterna de plasma. (Foto: Prof Xin Pei Lu (Huazhong Uni of Science and Technol.) En el estudio llevado a cabo por el equipo de Kostya (Ken) Ostrikov de la CSIRO, la linterna de plasma neutralizó con eficacia un biofilm grueso de una de las bacterias más resistentes al calor y a los antibióticos, la Enterococcus faecalis. Los resultados muestran que el plasma no sólo neutralizó la capa superior de células, sino que penetró hasta el fondo de las capas, matando a las bacterias. Los biofilms fueron creados incubando las bacterias durante siete días. Los biofilms tenían unos 25 micrómetros de grosor, y estaban compuestos por 17 capas distintas de bacterias. Cada uno fue tratado durante cinco minutos con la linterna de plasma y luego analizado para ver cuántas bacterias habían sobrevivido. Las bacterias tienden a formar biofilms, lo cual las hace muy resistentes a las agresiones. Por regla general, se recurre a aplicar un calor intenso para eliminarlas, pero obviamente esta solución no es válida si la superficie es la piel de una persona, ya que la quemaría. En cambio, la temperatura del penacho de plasma en los experimentos con el nuevo dispositivo osciló entre 20 y 23 grados centígrados, lo cual está muy cerca de la temperatura ambiente y por tanto evita que se produzca algún daño a la piel. El nuevo dispositivo es fácil de fabricar y su producción cuesta menos de 100 dólares estadounidenses. Publicado en http://www.solociencia.com/ingenieria/12082101.htm

lunes, 7 de mayo de 2012

Sensores para detectar malaria y SIDA, fabricables con la ayuda de una impresora común

Sensores para detectar malaria y SIDA Sensor plegado. (Foto: Alex Wang) (NCYT) Este abaratamiento y la autonomía de uso pueden ser cruciales para reforzar la sanidad de las zonas más pobres en los países en vías de desarrollo, donde a menudo no hay recursos para pagar las pruebas de laboratorio, y donde, incluso si hay dinero disponible, a menudo no existe la infraestructura necesaria para transportar las muestras biológicas hasta un laboratorio en condiciones. Los singulares sensores, hechos esencialmente de papel, imprimibles desde una impresora convencional, e inspirados en el arte de la papiroflexia u origami, estarían listos para ser usados después de menos de un minuto de preparación manual. Los sensores de papel unidimensionales, como los usados en los tests de embarazo, ya son comunes, pero tienen limitaciones. Los sensores 3D plegados desarrollados por el equipo de los químicos Richard Crooks y Hong Liu, pueden determinar la presencia de más sustancias en una superficie más pequeña y proporcionar los resultados de pruebas más complejas. Cualquier persona los puede plegar del modo adecuado, según Crooks. No se requiere ser un especialista para dejarlos a punto de ser utilizados. También son fáciles de producir. El sensor se puede fabricar en una sola hoja, en la cual se imprimen unos patrones usando una impresora común. Luego hay que doblar la hoja del modo adecuado, pero eso lleva menos de un minuto y no requiere de herramientas o técnicas especiales de alineación. Sólo son necesarios los dedos. El sensor, que ha sido probado con éxito en glucosa y en una proteína común, se basa en principios que son comparables a los del típico test de embarazo que se compra en la farmacia para usarlo en casa. Publicado en http://www.solociencia.com/ingenieria/12050703.htm

jueves, 17 de marzo de 2011

Biochips en la detección de contaminantes alimentarios

Los biochips tienen un importante potencial en la detección de contaminantes por sus múltiples ventajas frente a los sistemas convencionales
Las técnicas analíticas convencionales son capaces de detectar y, a menudo, cuantificar la práctica totalidad de los agentes contaminantes que comprometen la seguridad de los alimentos. Sin embargo, las nuevas técnicas biotecnológicas ofrecen más ventajas, sobre todo una mayor sensibilidad de detección, una elevada fiabilidad, un fácil transporte (kits de menor tamaño y mejor portabilidad), una mejor adaptación a los sistemas de producción ya que no afectan a su normal funcionamiento y, en algunos casos, incluso suponen un abaratamiento de los costes de control. Uno de estos nuevos sistemas de análisis con mayor potencial en el ámbito de la seguridad alimentaria son los biochips utilizados en la detección de contaminantes.

Los biochips, también denominados microarrays (micromatriz, en inglés), son sistemas de análisis multianalítico que consisten en sondas de reconocimiento (anticuerpos, tejidos, ADN...), unidas a una superficie sólida o matriz. Este sistema se pone en contacto con la muestra que se estudiará y permite el análisis simultáneo de miles de moléculas con una sensibilidad muy elevada y gran fiabilidad. El análisis de alimentos mediante biochips, al igual que en otros campos de aplicación, supone numerosas ventajas frente a otros sistemas de análisis convencionales:

* Permite el análisis múltiple a escala de producción.
* Disminuye el tiempo de análisis.
* Automatiza el sistema.
* Al ser de tamaño pequeño, es fácil de transportar.
* Permite reducir gastos generados por el uso de reactivos.
* Aporta gran fiabilidad y precisión.

Por el contrario, este sistema biotecnológico tiene algunas desventajas, sobre todo la inversión inicial del sistema, desarrollo y puesta a punto de cada biochip y la necesidad de personal entrenado en su uso.
Biochips contra contaminantes

Por su utilidad científica y su potencial dentro del sector, el desarrollo y aplicación de biochips en la detección de contaminantes alimentarios es un campo que interesa en gran medida al área de Sistemas de Detección de la Unidad de Investigación Alimentaria de AZTI-Tecnalia, centro tecnológico experto en la investigación relacionada con los alimentos. Aunque sus aplicaciones en diferentes campos, sobre todo salud y farmacia, son diversas, en lo que respecta al ámbito de la seguridad alimentaria y, según explican desde la entidad, "el uso de biochips se ha centrado sobre todo en tres puntos: la detección de microorganismos patógenos y de residuos de antibióticos en alimentos y la identificación de especies".

El uso de biochips se centra, sobre todo, en detectar patógenos y residuos de antibióticos en alimentos y en identificar especies

La detección de patógenos es una prioridad tanto dentro de la industria alimentaria como para los responsables de las administraciones públicas. Numerosos estudios analizan la utilización de biochips para la detección de patógenos en alimentos. El uso de microarrays basados en sondas oligonucleotídicas (moléculas formadas por la unión de ácidos nucleicos) permite el análisis múltiple simultáneo de numerosas especies de bacterias de interés en alimentación como Escherichia coli (O157:H7), Staphylococcus spp., Listeria monocytogenes o Clostridium botulinum, entre otras. También hongos productores de micotoxinas como Fusarium spp., Aspergillus spp. o Penicillium spp o virus como el de la Hepatitis A, norovirus y rotavirus, entre otros.

Respecto a la identificación de especies animales empleadas como ingredientes alimentarios, algunos trabajos profundizan en el uso de biochips basados en sondas oligonucleotídicas para diversas especies de aves (pollo, avestruz o pavo), pescados (anguilas, bacalaos, atunes, truchas o merluzas) y mamíferos.

Por último, para la detección de medicamentos y antibióticos utilizados en animales que entran de forma habitual en la cadena alimentaria, los biochips desarrollados se basan en el reconocimiento mediante anticuerpos.
Principales aplicaciones

Responsables del área de Sistemas de Detección de la Unidad de Investigación Alimentaria de AZTI-Tecnalia explican que algunas empresas especializadas en biotecnología ya han desarrollado y comercializado biochips destinados a la detección de contaminantes en la industria alimentaria. Una empresa de EE.UU. comercializa un biochip basado en anticuerpos para la detección de residuos en alimentos de antibióticos como sulfadimidina, estreptomicina o cloranfenicol, entre otros.

Esta misma empresa tiene un biochip en el mercado basado en sondas oligonucleotídicas, que permite la detección de bacterias contaminantes de alimentos como Staphylococcus, Vibrio parahaemolyticus, V. cholerae, Campylobacter jejuni, E. coli O157:H7, Campylobacter, Listeria, Enterobacter sakazakii, Listeria monocytogenes, Vibrio vulnificus, Salmonella, Shigella y Streptococcus Beta hemolítico.

Respecto a la identificación de especies, una empresa estadounidense ha desarrollado un biochip para el análisis de materias primas y certificación de especies, que permite identificar la presencia de más de 30 variedades de animales en alimentos y piensos. Este producto, comercializado en Francia, está destinado a la autentificación de ingredientes empleados, el correcto etiquetado acorde con la legislación, la trazabilidad y la gestión de productos a través de la cadena de suministros. Además, una empresa alemana comercializa un biochip que permite detectar la presencia de carne de cerdo, vaca, oveja, pavo, pollo, caballo, burro y cabra, en alimentos preparados.

Pero además de todas las aplicaciones descritas, otros ámbitos de enorme interés en alimentación podrían beneficiarse de los biochips en su desarrollo y aplicación a gran escala, como la detección de toxinas naturales, alérgenos, pesticidas u otros contaminantes en alimentos, o el control de organismos modificados genéticamente (OMG).

Según manifiestan desde AZTI-Tecnalia, es muy probable que los "futuros biochips vayan orientados hacia el desarrollo de los llamados sistemas lab-on-a-chip, que integran todos los pasos del análisis en un único dispositivo 'todo en uno' en donde cargar las muestras". Estos sistemas analíticos de última generación combinan avances en el ámbito de los fluidos a microescala y de sistemas de detección.
BIOCHIPS

En biología molecular, el término biochip se asigna a los dispositivos de pequeño tamaño (chip) que contienen material biológico (bio) y que se emplean para la obtención de información biológica. Su utilización ha proliferado de forma notable durante los últimos años, sobre todo en el campo de la investigación en salud y farmacia, aunque su potencial en alimentación y, más aún, en el campo de la seguridad alimentaria, es enorme.

El desarrollo de biochips comenzó en la última década del siglo XX y se orientaba hacia la monitorización de expresión génica y el análisis de secuencias. Las aplicaciones más habituales de los biochips son la selección de compuestos activos y la validación de dianas terapéuticas en medicina, el análisis toxicológico de fármacos, detección temprana, diagnóstico y pronóstico de enfermedades y la detección de agentes infecciosos.

BIOCHIPS Y BIOSENSORES: MUY DIFERENTES

Los biochips son sistemas de análisis que constan de una sonda de reconocimiento de material biológico, incluida en una matriz sólida que, en contacto con una muestra, es capaz de analizar múltiples parámetros de forma simultánea con gran fiabilidad. Los biochips o microarrays son sistemas biotecnológicos aplicados en la detección de contaminantes alimentarios.

El término biosensor se reserva para definir un dispositivo que incorpora un elemento biológico, asociado de forma íntima con un transductor fisicoquímico que, en presencia de la sustancia buscada, produce una señal eléctrica discreta o de carácter continuo, proporcional a la cantidad presente del mismo. Los biosensores se han incorporado a envases y embalajes alimentarios con objeto de detectar y alertar sobre posibles cambios en su composición susceptibles de alterar la calidad.

Publicado por Autor: Por MAITE PELAYO en http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2010/12/02/197463.php

jueves, 9 de diciembre de 2010

Detección y clasificación inteligentes de patógenos alimentarios por ordenador

Los investigadores que han diseñado la nueva técnica, han adoptado para ella un sofisticado enfoque estadístico que permite a los ordenadores mejorar su habilidad para detectar la presencia de contaminación bacteriana en muestras de productos alimenticios. La técnica promueve el aprendizaje automático, permitiendo la identificación de clases conocidas y desconocidas de patógenos de los alimentos.

El gran número de agentes patógenos bacterianos existentes y su alta tasa de mutación hacen sumamente difícil automatizar su detección, tal como indica M. Murat Dundar, profesor de ciencias informáticas en la IUPUI (Universidad de Indiana - Universidad Purdue en Indianápolis). Hay miles de subtipos diferentes de bacterias y no es factible recopilar suficientes subconjuntos como para que al poner su información a disposición de un ordenador éste pueda identificar por comparación cualquier subconjunto que analice en el futuro. A menos de que se flexibilice la detección y la identificación automáticas sobre la base de lo que ya conoce el software, se corre un serio riesgo de pasar por alto las señales delatadoras de la inminencia de brotes aislados de una infección o incluso del inicio de una epidemia importante.

Para detectar e identificar colonias de patógenos como listeria, estafilococos, salmonela, Vibrio y E. coli, con arreglo a las propiedades ópticas de sus colonias, los investigadores, de la citada institución y también del Centro Bindley de Biociencia en la Universidad Purdue, emplearon un prototipo de escáner láser, desarrollado por investigadores de la Universidad Purdue. Sin el nuevo enfoque de aprendizaje automático mejorado, el sensor empleado para la clasificación de las bacterias sería incapaz de detectar clases de agentes patógenos no programadas explícitamente en el procedimiento de identificación del sistema.

Este nuevo enfoque de aprendizaje automático para detección de patógenos alimentarios mediante ordenador es un paso muy importante hacia una identificación completamente automática de agentes patógenos conocidos o nuevos, en tiempo real.

El equipo de investigación cree que esta metodología puede expandirse también hacia los análisis de sangre y de otras muestras biológicas.

Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/10120904.htm

viernes, 12 de junio de 2009

Un biosensor permite diagnosticar la infección por VIH en menos de una hora


El chip que incorpora el biosensor mide 3x3 mm. (Foto: CSIC)
(NC&T/UAB) Basado en una enzima modificada genéticamente y una pequeña red de microelectrodos, el biosensor permite obtener un diagnóstico en menos de una hora. El nuevo método resulta de especial utilidad en áreas geográficas con recursos médicos insuficientes, ya que supone una alternativa eficaz y viable a los sistemas convencionales, que requieren infraestructuras más caras y complejas, y para estudios de campo en medicina veterinaria.
El trabajo, que ha sido objeto de una solicitud de patente y se ha publicado en la revista Analytica Chimica Acta, aúna los últimos avances en genética y microelectrónica y supone un paso adelante en el desarrollo de métodos de detección del VIH rápidos, portátiles y de bajo coste, según los científicos del Instituto de Biotecnología y Biomedicina, de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Centro Nacional de Microelectrónica (CSIC), en Barcelona.
El investigador del CSIC Francisco Javier del Campo explica una de las ventajas adicionales del biosensor: "Al trabajar con microelectrodos, el volumen de muestra necesario para hacer el análisis puede reducirse a unos microlitros -la millonésima parte de un litro-, con lo que aumenta la seguridad del analista y se facilita la eliminación posterior de los restos generados".
"El sensor es especialmente adaptable a ensayos de campo con muchas muestras, ya que pueden ser realizados con un equipo portátil por personal no especializado", comenta Antonio Pedro Villaverde, investigador del IBB y catedrático del Departamento de Genética y Microbiología de la UAB. "El sistema aporta sencillez y rapidez de procesado, puede servir para realizar un primer barrido y evaluar qué muestras pueden posteriormente ser sometidas a un análisis más preciso de laboratorio".
Los investigadores consideran, además, que el uso de enzimas alostéricas -que cambian su actividad enzimática en presencia de determinadas sustancias con las que interaccionan-, como la utilizada por este biosensor, abre nuevas oportunidades para la detección de otras infecciones víricas de interés veterinario y clínico, como la fiebre aftosa, la peste porcina o la hepatitis B y C.
El funcionamiento del biosensor se basa en el uso de una enzima modificada genéticamente, en combinación con una red de microelectrodos que detectan electroquímicamente los productos de esta enzima. En presencia de anticuerpos anti-VIH, la actividad enzimática se dispara, lo que permite discriminar con facilidad las muestras infectadas de las que no lo están en menos de una hora, un tiempo que los investigadores prevén acortar en el futuro mejorando el diseño de los microelectrodos. Para obtener las enzimas modificadas genéticamente, los investigadores han usado enzimas alostéricas. En ellas se insertan, mediante ingeniería genética, las zonas de las proteínas víricas del patógeno que causa el VIH y contra las que el sistema inmunológico produce anticuerpos. Los científicos han utilizado la enzima beta-galactosidasa, que, en combinación con un sustrato (sustancia química sobre la que actúa la enzima), ha permitido obtener aminofenol, una pequeña molécula electroactiva, que puede ser detectada fácilmente sobre una red de microelectrodos al originar una corriente positiva.
El sistema funciona al añadir, de manera simultánea, una pequeña cantidad de la enzima alostérica, tanto a la muestra que se pretende analizar como a otra muestra sin el virus que sirve como control negativo. Después de un periodo breve durante el cual ambas muestras se incuban en paralelo, se incorpora una cantidad pequeña de sustrato a cada una de las muestras y se compara la evolución de la actividad enzimática a través de la velocidad de producción de aminofenol sobre dos redes idénticas de microelectrodos. Las muestras que contienen anticuerpos anti-VIH producen señales significativamente mayores que la muestra de control, en un tiempo total de análisis inferior a una hora.
Publicado en http://www.solociencia.com/medicina/09061202.htm

martes, 6 de enero de 2009

NANOTECNOLOGÍA, PATÓGENOS Y ALIMENTOS


La nanotecnología tiene la habilidad de trabajar con nanómetros, una escala minúscula (un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro), que tiene numerosas posibilidades en el campo de la alimentación, medicina y electrónica. Así, términos como nanosensores, nanochips, nanomateriales o nanopartículas se adentran cada vez más en el vocabulario de muchos de los consumidores. Los objetivos alcanzados han sido en la mayoría de los casos muy prometedores, como la detección rápida de cambios morfológicos de los alimentos y sus propiedades físico-químicas, sistemas de control de enfermedades en animales, programas de desinfección de aguas o el desarrollo de envases con mayores garantías de conservación de los alimentos.
Los próximos pasos se dirigen al desarrollo, por ejemplo, de refrigeradores con características antibacterianas y la creación de nuevos nanofiltros para eliminar los contaminantes del agua. Una de las principales novedades que se perfilan como prometedores es la creación de nanodiagnósticos, un método innovador de detección que permitiría el desarrollo, por ejemplo, de sensores para detectar sustancias químicas y otros tóxicos en el aire. Todas estas nuevas posibilidades, junto con las "viejas" ya desarrolladas, formarán parte de un encuentro organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que está previsto que se celebre en Roma del 1 al 5 de junio de 2009.
Uno de los últimos desarrollos nanotecnológicos en el ámbito de la seguridad alimentaria lo acaban de presentar expertos del Servicio de Investigación Agrícola de EE.UU. (ARS, en sus siglas inglesas) en forma de un sensor biológico microscópico capaz de detectar Salmonella en alimentos. Si bien hasta ahora la investigación se ha centrado en este patógeno, la idea de los investigadores es extender este uso a otros patógenos que suponen un riesgo para la seguridad de los alimentos.

Para el desarrollo del sensor los expertos han tenido en cuenta los modelos de biosensores que existen en la naturaleza, como insectos que detectan, aunque sea en cantidades muy pequeñas, la presencia de otros insectos o de los que se sirven algunos peces para detectar vibraciones en el agua apenas perceptibles.
Siguiendo esta línea se presentó del 23 al 25 de septiembre en Copenhague, durante el encuentro Nanotech Northern Europe, las posibilidades de la ciencia de lo minúsculo para ofrecer a casi 1.100 millones de personas que no tienen acceso a agua potable los recursos necesarios para crear un acceso seguro y de calidad. Dispositivos de ultrafiltración con filtro autolimpiante o la desinfección solar del agua son proyectos que se aplican en algunos países en desarrollo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que demuestra ya las mejoras que la nanotecnología puede aportar en estos países.
Publicado en http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2008/12/24/182340.php

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sensor de calidad microbiológica para envases cárnicos

Autor: Por MAITE PELAYO Fecha de publicación: 13 de noviembre de 2008

- Imagen: sanja gjenero -
Como consumidores no siempre podemos detectar cuándo un producto cárnico se encuentra en perfecto estado, sobre todo si la acción de los microbios u otros procesos alterantes del alimento acaban de comenzar. Además, el envase que lo contiene no permite percibir el olor que desprende. En muchas ocasiones, y aunque el proceso de degradación ya esté en marcha, sólo un olfato extremadamente fino lograría percibir el estado de la carne. Ahora, dos investigadores estadounidenses acaban de presentar un nuevo sensor para envases de aplicación en la industria cárnica que informa a los consumidores del estado microbiológico del producto.
En algunos de los procesos de contaminación por microorganismos patógenos no se produce una alteración de las características organolépticas (las percibidas a través de los sentidos) del alimento. De hecho, sólo podemos detectar olores cuando están presentes al menos 10 millones de bacterias por cada gramo de carne. En una cantidad inferior resulta difícil realizar la percepción de su acción de degradación. Según los responsables de la investigación, este nuevo sensor para envases cárnicos lograría ser entre 200 y 400 veces más potente que el olfato humano, lo que permitiría alertarnos, con mucha mayor efectividad y antelación, de si una pieza de carne se encuentra en mal estado y, por lo tanto, resultaría una útil herramienta de prevención de posibles intoxicaciones provocadas por su consumo.
Cambio de color:
El nuevo sensor detecta en los envases cárnicos gases y productos químicos que resultan de la acción contaminante de bacterias
El mecanismo de este sensor para envases cárnicos se basa en la detección de los gases y determinados productos químicos resultantes de la acción descomponedora de bacterias como Achromobacter y Micrococcus. Esta detección se traduce en una variación de colores en el sensor; así, un envase con un sensor de color amarillo indicará que la carne está en perfectas condiciones. En cambio, si el color fuera rojo señalaría que la carne está en mal estado.
Esta nueva herramienta, además de ser útil para los consumidores, también serviría para que los puntos de venta pudieran detectar de una manera rápida y sencilla si los productos cárnicos que ofrecen se encuentran en perfecto estado con una simple mirada al sensor. Se trata de un importante avance de las nuevas tecnologías de detección de la contaminación microbiológica de los alimentos. Aunque, de momento, los investigadores siguen trabajando en su nuevo sensor para que la Agencia de Medicamentos y Alimentos de EE.UU. (FDA, en sus siglas inglesas) lo apruebe y comience a comercializarse carne envasada con este sistema de detección.
Publicado en http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2008/11/13/181389.php

jueves, 6 de noviembre de 2008

Sensor inalámbrico del tamaño de un grano de arena


Por Radioptica.com

Investigadores de la Universidad de Berkeley (California) han desarrollado un receptor de radio a partir de un nanotubo de carbono del tamaño inferior a un grano de arena. El nanotubo, colocado entre dos electrodos, es capaz de sintonizar una señal de radio y reproducir el audio a través de un altavoz externo. Evidentemente, su aplicación práctica como radio es muy dudosa, pero sin embargo este descubrimiento tiene un gran potencial en el campo de las redes de sensores inalámbricos. De hecho, se han propuesto ya aplicaciones como sensor biológico o medioambiental. El físico Alex Zettl es el principal responsable de la invención de esta singular radio basada en nanotubo.

martes, 4 de noviembre de 2008

Sensores para alerta de incendios forestales energizados por los propios árboles


Esquema del sistema sensor. (Foto: Rebecca Macri)
(NC&T) Los conocimientos obtenidos de esta investigación también podrían permitir usar a los árboles como centinelas silenciosos a lo largo de algunas fronteras entre naciones para detectar amenazas potenciales, tales como material radiactivo de contrabando.
Actualmente, el servicio forestal de Estados Unidos predice y sigue la pista a los incendios con distintas herramientas, incluidas estaciones meteorológicas remotas y automatizadas. Pero estas estaciones son caras y escasas. Sensores adicionales podrían salvar más árboles al brindar mayor cantidad de datos reales sobre el clima local, los cuales mejorarían los pronósticos de riesgos emitidos por los modelos de predicción de incendios, y también servirían para obtener avisos de alerta más tempranos. Sin embargo, el reemplazo o la recarga manual de las baterías en lugares usualmente bastante inaccesibles hace que esto sea costoso y poco práctico.
El nuevo sistema de sensores pretende evitar este problema recurriendo a los árboles como una fuente autorrenovable de energía. Cada sensor está equipado con baterías estándar que pueden recargarse lentamente utilizando la electricidad generada por el árbol. Un solo árbol no genera mucha energía, pero con un tiempo de recarga lo bastante largo puede satisfacer las necesidades energéticas de dispositivos de bajo consumo.
El sistema produce energía suficiente para que los sensores inalámbricos de humedad y temperatura transmitan señales cuatro veces al día, o inmediatamente si hay un incendio. Cada señal salta de un sensor al otro hasta llegar a una estación meteorológica que envía los datos vía satélite a un centro de control forestal en Boise, Idaho.
El sistema está diseñado para que sea de fácil instalación para trabajadores sin formación técnica específica en esta labor.
Durante mucho tiempo, los científicos han sabido que los árboles pueden producir cantidades minúsculas de electricidad. Pero nadie sabía con exactitud cómo se producía la energía o cómo aprovecharla.
Shuguang Zhang y sus colegas han esclarecido definitivamente la cuestión.
Es un fenómeno muy simple: un desequilibrio en el pH entre el árbol y el suelo.
Para resolver el rompecabezas sobre el origen del voltaje, el equipo tuvo que poner a prueba una serie de teorías, muchas de ellas exóticas, a través de diversos experimentos.
Los creadores del sistema calculan que bastará ubicar sensores en una decena de árboles por cada hectárea.
publicado en http://www.solociencia.com/ingenieria/08103002.htm

jueves, 28 de agosto de 2008

¡ DESARROLLO DE BIOSENTORES PARA MICROORGANISMOS PATÓGENOS !

Un laboratorio portátil podrá detectar microorganismos como la salmonella en el mismo lugar donde se toma la muestra y con mayor rapidez que los sistemas convencionales
Microorganismos como Escherichia coli O157, del SARS o los responsables de la gripe aviar se han convertido en los últimos meses en algunos de los principales riesgos en seguridad alimentaria. Su impacto, que aumenta sobre todo con el comercio internacional de ganado, requiere la implantación de nuevos y mejores sistemas de detección. Los límites de los métodos analíticos convencionales, que requieren protocolos complejos y mucho tiempo, se enfrentan ahora con un laboratorio portátil más rápido y eficaz.

Patógenos en un chip
Autor: Por MARTA CHAVARRÍAS Fecha de publicación: 25 de agosto de 2008
- Imagen: Franklin Carrero -
La aparición de nuevos patógenos y de nuevas variedades de algunos de ellos ha creado importantes amenazas en salud humana relacionadas con el consumo de alimentos contaminados. De este riesgo nace la necesidad de desarrollar métodos rápidos que puedan identificar, "in situ", enfermedades y fuentes de infecciones bacterianas. En ello trabaja un equipo de investigadores europeos, que funde sus esfuerzos en el proyecto OptoLabCard, del que forman parte instituciones y universidades de Alemania, Dinamarca, España, Austria, Polonia y Suecia.
Con el objetivo de proteger la salud y el bienestar de los consumidores europeos, los expertos de distintos países trabajarán, durante tres años, en el desarrollo de una forma simple y sencilla de detectar bacterias infecciosas en las granjas y en las plantas de procesado y distribución, algo que hasta ahora aún requiere un complejo sistema de toma de muestras y envío a los laboratorios correspondientes.
En 30 minutos
La tecnología con chips favorece cada vez más la detección de patógenos en alimentos de forma rápida y eficaz
Bacterias como la salmonella cada vez lo tienen más difícil para llegar a los consumidores. La razón es uno de los prototipos que existen ya para preparar muestras y realizar pruebas de ADN para detectarlas a través de un chip portátil. Algunas de las principales ventajas radican en que los resultados pueden obtenerse en apenas medida hora, frente a las horas e incluso días de muchos de los sistemas actuales, y en la posibilidad de tomar la muestra sin tener que desplazarse.
El objetivo es abrir la puerta a futuros sistemas de miniaturización analítica que sean capaces de examinar, rápidamente, posibles fuentes de contaminación por patógenos. Según los responsables del estudio, el proyecto dotará a la herramienta de componentes ópticos y canales de fluidos en un espacio muy reducido, lo que le conferirá una plataforma comparable a los sensores, con capacidad para ser utilizados en múltiples usos.

Publicado en http://www.consumaseguridad.com/ciencia-y-tecnologia/2008/08/25/179497.php.