Se muestran los últimos avances tecnológicos en el mundo donde intervienen los microorganismos, en beneficio del ser humano.Grupo de Investigación Microbiología y Ambiente, GIMA del Programa de Bacteriologia de la Facultad Ciencias de la Salud de la Universidad de San Buenaventura-Cartagena, Colombia.
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jueves, 23 de junio de 2011
Científicos españoles desarrollan un bioplástico que reduce el impacto ambiental
España está en la vanguardia del sector de los bioplásticos. Científicos españoles lo han corroborado desarrollando un nuevo sistema de fabricación que reduce hasta un 30% el coste de producción y de paso el impacto en el medio ambiente. (Foto: Flickr/Kabelfresser)
Investigadores del ‘Proyecto Consolider’ han impulsado un sistema basado en bacterias capaces de autodestruirse y liberar bioplástico producido en su interior. Gracias a ello se puede fabricar este material con un menor coste energético y evitando el uso de disolventes contaminantes en el proceso de purificación del plástico.
Los problemas de contaminación medioambiental que está generando el uso de los plásticos convencionales han provocado un enorme interés en el estudio e implantación de procesos sostenibles que permitan producir nuevos materiales plásticos elaborados a partir de residuos de origen agrícola, industrial o urbano.
La producción biotecnológica de materiales plásticos de origen bacteriano (bioplásticos) es una de las alternativas que se están considerando para reducir la dependencia del petróleo. Y además se logra disminuir los residuos sólidos y reducir la emisión de gases que provocan el efecto invernadero.
La investigación ha sido dirigida por la doctora María Auxiliadora Prieto del Centro de Investigaciones Biológicas, órgano dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científica (CSIC). Han logrado una una cepa recombinante de la bacteria Pseudomonas putida capaz de autodestruirse y liberar de forma controlada el bioplástico facilitando el proceso de purificación a escala industrial. Esto ha generado una patente que ha sido licenciada por la empresa española Biopolis, especializada en biotecnología microbiana.
Publicado en http://www.radiocable.com/bioplastico-impacto653.html
miércoles, 28 de julio de 2010
Trio de enzimas bacterianas crucial para la fabricación de biocombustibles

Micrococcus luteus. (Foto: Centers for Disease Control and Prevention)
(NC&T) Los combustibles líquidos derivados de la biomasa vegetal tienen el potencial de ser usados como sustitutos directos de la gasolina, el gasóleo, y los combustibles para aviación, siempre y cuando se pueda contar con medios rentables de producción comercial.
Un equipo de investigadores del Instituto Conjunto de Bioenergía ha identificado un trío de enzimas bacterianas que puede realizar la catálisis requerida en pasos clave de la conversión de azúcares vegetales en hidrocarburos para la producción de combustibles "verdes" destinados al transporte.
Harry Beller, microbiólogo medioambiental, ha dirigido el estudio, en el cual un conjunto de tres genes de la bacteria Micrococcus luteus fue introducido en la bacteria Escherichia coli. Las enzimas producidas por este trío de genes permitieron a la E. coli sintetizar alquenos de cadena larga a partir de la glucosa.
Estos alquenos de cadena larga pueden ser entonces sometidos al proceso de craqueo para obtener hidrocarburos más cortos que sean compatibles con los motores actuales y aptos para la producción de ciertos biocombustibles avanzados.
Fabricación de biocombustibles
Micrococcus luteus. (Foto: Centers for Disease Control and Prevention)
Beller, Ee-Been Goh y Jay Keasling escogieron trabajar sobre la bacteria Micrococcus luteus porque estaba bien documentado que un pariente bacteriano cercano sintetizaba alquenos, y porque estaba disponible un bosquejo de la secuencia genómica de la Micrococcus luteus. Lo primero que hicieron fue confirmar que esta bacteria también produce alquenos.NC&T) Los combustibles líquidos derivados de la biomasa vegetal tienen el potencial de ser usados como sustitutos directos de la gasolina, el gasóleo, y los combustibles para aviación, siempre y cuando se pueda contar con medios rentables de producción comercial.
Un equipo de investigadores del Instituto Conjunto de Bioenergía ha identificado un trío de enzimas bacterianas que puede realizar la catálisis requerida en pasos clave de la conversión de azúcares vegetales en hidrocarburos para la producción de combustibles "verdes" destinados al transporte.
Harry Beller, microbiólogo medioambiental, ha dirigido el estudio, en el cual un conjunto de tres genes de la bacteria Micrococos luteus fue introducido en la bacteria Escherichia coli. Las enzimas producidas por este trío de genes permitieron a la E. coli sintetizar alquenos de cadena larga a partir de la glucosa.
Estos alquenos de cadena larga pueden ser entonces sometidos al proceso de craqueo para obtener hidrocarburos más cortos que sean compatibles con los motores actuales y aptos para la producción de ciertos biocombustibles avanzados.
Beller, Ee-Been Goh y Jay Keasling escogieron trabajar sobre la bacteria Micrococcus luteus porque estaba bien documentado que un pariente bacteriano cercano sintetizaba alquenos, y porque estaba disponible un bosquejo de la secuencia genómica de la Micrococcus luteus. Lo primero que hicieron fue confirmar que esta bacteria también produce alquenos.
Publicado en http://www.solociencia.com/quimica/10072804.htm
viernes, 4 de junio de 2010
Los microbios terrestres en Marte pueden dificultar la búsqueda de vida marciana autóctona

Las bacterias comúnmente presentes en las naves espaciales pueden sobrevivir en el duro entorno de Marte el tiempo suficiente para contaminar inadvertidamente ese planeta con vida terrestre. (Foto: NASA)
(NC&T) La búsqueda de vida autóctona en Marte es una de las metas más importantes de la NASA y de los institutos de astrobiología. Con el fin de preservar los ambientes prístinos, las cargas en las naves espaciales dirigidas a Marte están sujetas a la esterilización para evitar la contaminación de la superficie marciana.
Pese a los esfuerzos de esterilización para reducir la carga biológica indeseada en las naves espaciales, varios estudios recientes han demostrado que diversas comunidades microbianas son capaces de llegar vivas al momento del lanzamiento. La naturaleza estéril de las instalaciones de montaje de las naves espaciales hace que sólo las especies más resistentes sobrevivan.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Florida Central preparó una réplica de un entorno marciano, reproduciendo las condiciones típicas de Marte, incluyendo sequedad extrema, presión atmosférica muy baja, temperaturas muy frías y una fuerte irradiación ultravioleta. En este estudio, de una semana de duración, los científicos comprobaron que la Escherichia coli, un contaminante potencial de las naves espaciales, no podría proliferar en la superficie de Marte, aunque sí sería capaz de sobrevivir si quedase resguardada de la radiación ultravioleta por finas capas de polvo o en recovecos del vehículo de aterrizaje que gozasen de esa misma protección.
Si la supervivencia microbiana a largo plazo es posible en Marte, y todo parece apuntar a que lo es, entonces, para bien o para mal, las exploraciones pasadas y futuras de Marte pueden constituir una siembra involuntaria de vida terrestre en el planeta rojo. Así lo advierten los investigadores. Por tanto, las especies microbianas capaces de soportar las condiciones ambientales de Marte deberían ser estudiadas para averiguar con el mayor grado posible de detalle cuál es su potencial de supervivencia a largo plazo en el planeta rojo.
Publicado en http://www.solociencia.com/astronomia/10060403.htm
martes, 26 de enero de 2010
Nuevos fungicidas ecológicos
El tratamiento biológico de hongos en cultivos de alubias podría incrementar el rendimiento productivo de este alimento
La finalidad de los fungicidas es evitar la contaminación por hongos. Su uso es muy frecuente en la industria, la agricultura o el hogar ya que su campo de actuación abarca aspectos como la protección de los cultivos durante su crecimiento, almacenamiento, transporte e, incluso, el cuidado de las semillas. Sin embargo, su composición química conlleva en ocasiones algunos efectos adversos, por lo que ya se han elaborado alternativas ecológicas.
En los últimos años, numerosos países han retirado diversos fungicidas químicos utilizados como controladores del crecimiento de hongos en los cultivos. En su mayoría, eran productos de composición química sintética que podían causar efectos negativos en la salud del consumidor, del vegetal o del medio ambiente. Con esta premisa, un estudio llevado a cabo en España propone una alternativa: los fungicidas ecológicos. Dada la reticencia al uso de productos químicos, tanto del consumidor como del agricultor, investigadores de las universidades de León y Salamanca han estudiado el efecto de los nuevos fungicidas en la alubia de calidad de la Bañeza-León, una especie con Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Expertos españoles trabajan en el control biológico de hongos fitopatógenos con el uso de cepas del género "Trichoderma".
Los expertos han elegido esta alubia por la necesidad que tienen algunas comarcas de protegerla y también para invertir en biotecnología en el campo de la agricultura. Este alimento se agrupa en cuatro variedades que se cultivan y envasan en la provincia de León. Está previsto obtener los resultados del estudio entre mayo y septiembre, durante la época de sementera de la alubia y de su recolección.
El objetivo es "incrementar la escasa oferta de fungicidas ecológicos", asegura Pedro Antonio Casquero, director del Departamento de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la Universidad de León. Además, se pretende incrementar el rendimiento de estas variedades locales leonesas a partir del control biológico de hongos fitopatógenos, mediante el uso de cepas autóctonas del género "Trichoderma".
Este hongo es anaerobio y se localiza en numerosos suelos agrícolas. Hay más de 30 especies distintas y todas tienen un efecto beneficioso para la agricultura, sobre todo, como agente de control biológico. Destacan por un rápido crecimiento y una gran cantidad de enzimas que ayudan a la lucha contra los patógenos. Debido a su gran potencial para soportar condiciones desfavorables sirven, de manera eficaz, como agentes de control en hábitats donde crecen los hongos patógenos.
La versión orgánica
Los nuevos compuestos ecológicos son una variedad de los productos químicos, pero con una composición orgánica. La mayoría se obtiene a partir de vegetales y se mezcla con alguna sustancia química para potenciar su actividad. Se carece de estudios que demuestren de forma clara consecuencias adversas. En general, no se acumulan en el organismo humano y, por tanto, su efecto no es tan nocivo. No obstante, pueden provocar alergias cutáneas, alteraciones gastrointestinales, irritación de ojos o, en el peor de los casos y sólo en animales de laboratorio, alteraciones cardiovasculares. A pesar de todo, la toxicidad es baja y casi nula. La planta absorbe el fungicida a través de las hojas o de las raíces y así se dispersa a lo largo de toda la planta.
Los más utilizados
Los fungicidas para erradicar los hongos pueden llegar a ser un problema para la salud. Si bien su uso en productos de alimentación está reglado y los controles de seguridad impiden su presencia, en el domicilio la manipulación de los productos debe realizarse con mucho cuidado para evitar una contaminación cruzada. En muchos casos se usan para erradicar brotes en las plantas ornamentales y se venden en forma líquida o pulverizada (esta última es la más tóxica).
Las familias de fungicidas son varias: bencenos sustituidos, tiocarbamatos, tioftalimidas, compuestos de cobre, de cadmio o organoestáñicos, entre otros. La mayoría son altamente irritantes para la piel y los ojos, por lo que hay que manejarlos con mucho cuidado. Además, una buena parte son específicos para hongos concretos, aunque los tres tipos detallados a continuación controlan la mayoría y, por lo tanto, sirven para un enorme abanico de plantas.
• Benomilo: en forma de polvo mojable, tiene una acción curativa y preventiva y debe aplicarse en el primer momento de la detección de los primeros síntomas de enfermedad.
• Iprodiona: también en forma de polvo mojable, se recomienda como tratamiento preventivo utilizándolo una vez al mes. Si se detecta la presencia de hongos, su aplicación debe ser cada siete días.
• Fosetil-al: en forma de polvo mojable, como el benomilo, tiene efectos curativos y preventivos si se usa a tiempo.
FUNGICIDAS CASEROS
Algunos productos que se utilizan en el ámbito doméstico para un uso diferente al de los ataques microbiológicos, pueden emplearse también como fungicidas. Es el caso de:
• Agua oxigenada: además de limpiar heridas, puede hacer frente a los hongos, sobre todo el mildiu, si se mezcla 150 cc con 40 litros de agua y se reparte por toda la planta.
• La ruda: esta planta tiene propiedades medicinales y su extracto, una eficaz acción antifúngica. Controla de forma especial la antracnosis, una enfermedad caracterizada por la aparición de lesiones oscuras en las hojas y en los tallos.
• La papaya: el principio activo de esta fruta destaca por sus efectos fungicidas, con lo que su uso en vegetales es muy común. Tiene especial eficacia en el control de la roya y el mildiu.
• La cebolla: usada entera, tiene un efecto excelente contra el oidium, sobre todo en las plantas más jóvenes. Se aplica al brotar la semilla y a lo largo de su crecimiento. La mezcla habitual se compone de 500 gr de cebolla por cada 10 litros de agua.
• El ajo: en infusión, se usan unos 75 gr de ajo con 10 litros de agua. Debe aplicarse muy temprano por la mañana o al caer el sol ya que su acción se degrada con la luz y la temperatura.
• Tomillo: igual que en la papaya, su principio activo actúa como fungicida.
La más preciada por los expertos es la cola de caballo. El alto contenido en sílice de esta planta la convierte en un excelente fungicida contra hongos tales como la roya, el iodio o el mildiu. Se recomienda usarla como método curativo y preventivo. Se prepara con un kilo de cola de caballo por cada 10 litros de agua.
Publicado en ttp://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2010/01/11/190343.php.
La finalidad de los fungicidas es evitar la contaminación por hongos. Su uso es muy frecuente en la industria, la agricultura o el hogar ya que su campo de actuación abarca aspectos como la protección de los cultivos durante su crecimiento, almacenamiento, transporte e, incluso, el cuidado de las semillas. Sin embargo, su composición química conlleva en ocasiones algunos efectos adversos, por lo que ya se han elaborado alternativas ecológicas.
En los últimos años, numerosos países han retirado diversos fungicidas químicos utilizados como controladores del crecimiento de hongos en los cultivos. En su mayoría, eran productos de composición química sintética que podían causar efectos negativos en la salud del consumidor, del vegetal o del medio ambiente. Con esta premisa, un estudio llevado a cabo en España propone una alternativa: los fungicidas ecológicos. Dada la reticencia al uso de productos químicos, tanto del consumidor como del agricultor, investigadores de las universidades de León y Salamanca han estudiado el efecto de los nuevos fungicidas en la alubia de calidad de la Bañeza-León, una especie con Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Expertos españoles trabajan en el control biológico de hongos fitopatógenos con el uso de cepas del género "Trichoderma".
Los expertos han elegido esta alubia por la necesidad que tienen algunas comarcas de protegerla y también para invertir en biotecnología en el campo de la agricultura. Este alimento se agrupa en cuatro variedades que se cultivan y envasan en la provincia de León. Está previsto obtener los resultados del estudio entre mayo y septiembre, durante la época de sementera de la alubia y de su recolección.
El objetivo es "incrementar la escasa oferta de fungicidas ecológicos", asegura Pedro Antonio Casquero, director del Departamento de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la Universidad de León. Además, se pretende incrementar el rendimiento de estas variedades locales leonesas a partir del control biológico de hongos fitopatógenos, mediante el uso de cepas autóctonas del género "Trichoderma".
Este hongo es anaerobio y se localiza en numerosos suelos agrícolas. Hay más de 30 especies distintas y todas tienen un efecto beneficioso para la agricultura, sobre todo, como agente de control biológico. Destacan por un rápido crecimiento y una gran cantidad de enzimas que ayudan a la lucha contra los patógenos. Debido a su gran potencial para soportar condiciones desfavorables sirven, de manera eficaz, como agentes de control en hábitats donde crecen los hongos patógenos.
La versión orgánica
Los nuevos compuestos ecológicos son una variedad de los productos químicos, pero con una composición orgánica. La mayoría se obtiene a partir de vegetales y se mezcla con alguna sustancia química para potenciar su actividad. Se carece de estudios que demuestren de forma clara consecuencias adversas. En general, no se acumulan en el organismo humano y, por tanto, su efecto no es tan nocivo. No obstante, pueden provocar alergias cutáneas, alteraciones gastrointestinales, irritación de ojos o, en el peor de los casos y sólo en animales de laboratorio, alteraciones cardiovasculares. A pesar de todo, la toxicidad es baja y casi nula. La planta absorbe el fungicida a través de las hojas o de las raíces y así se dispersa a lo largo de toda la planta.
Los más utilizados
Los fungicidas para erradicar los hongos pueden llegar a ser un problema para la salud. Si bien su uso en productos de alimentación está reglado y los controles de seguridad impiden su presencia, en el domicilio la manipulación de los productos debe realizarse con mucho cuidado para evitar una contaminación cruzada. En muchos casos se usan para erradicar brotes en las plantas ornamentales y se venden en forma líquida o pulverizada (esta última es la más tóxica).
Las familias de fungicidas son varias: bencenos sustituidos, tiocarbamatos, tioftalimidas, compuestos de cobre, de cadmio o organoestáñicos, entre otros. La mayoría son altamente irritantes para la piel y los ojos, por lo que hay que manejarlos con mucho cuidado. Además, una buena parte son específicos para hongos concretos, aunque los tres tipos detallados a continuación controlan la mayoría y, por lo tanto, sirven para un enorme abanico de plantas.
• Benomilo: en forma de polvo mojable, tiene una acción curativa y preventiva y debe aplicarse en el primer momento de la detección de los primeros síntomas de enfermedad.
• Iprodiona: también en forma de polvo mojable, se recomienda como tratamiento preventivo utilizándolo una vez al mes. Si se detecta la presencia de hongos, su aplicación debe ser cada siete días.
• Fosetil-al: en forma de polvo mojable, como el benomilo, tiene efectos curativos y preventivos si se usa a tiempo.
FUNGICIDAS CASEROS
Algunos productos que se utilizan en el ámbito doméstico para un uso diferente al de los ataques microbiológicos, pueden emplearse también como fungicidas. Es el caso de:
• Agua oxigenada: además de limpiar heridas, puede hacer frente a los hongos, sobre todo el mildiu, si se mezcla 150 cc con 40 litros de agua y se reparte por toda la planta.
• La ruda: esta planta tiene propiedades medicinales y su extracto, una eficaz acción antifúngica. Controla de forma especial la antracnosis, una enfermedad caracterizada por la aparición de lesiones oscuras en las hojas y en los tallos.
• La papaya: el principio activo de esta fruta destaca por sus efectos fungicidas, con lo que su uso en vegetales es muy común. Tiene especial eficacia en el control de la roya y el mildiu.
• La cebolla: usada entera, tiene un efecto excelente contra el oidium, sobre todo en las plantas más jóvenes. Se aplica al brotar la semilla y a lo largo de su crecimiento. La mezcla habitual se compone de 500 gr de cebolla por cada 10 litros de agua.
• El ajo: en infusión, se usan unos 75 gr de ajo con 10 litros de agua. Debe aplicarse muy temprano por la mañana o al caer el sol ya que su acción se degrada con la luz y la temperatura.
• Tomillo: igual que en la papaya, su principio activo actúa como fungicida.
La más preciada por los expertos es la cola de caballo. El alto contenido en sílice de esta planta la convierte en un excelente fungicida contra hongos tales como la roya, el iodio o el mildiu. Se recomienda usarla como método curativo y preventivo. Se prepara con un kilo de cola de caballo por cada 10 litros de agua.
Publicado en ttp://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2010/01/11/190343.php.
viernes, 24 de octubre de 2008
Exodo microbiano en la recesión de un glaciar peruano

El Glaciar Puca. (Foto: Steve Schmidt/University of Colorado)
(NC&T) El descubrimiento es el primero en revelar cómo se establece y desarrolla la vida microbiana en uno de los ambientes más extremos de la Tierra. Y, según Steve Schmidt, profesor de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Colorado en Boulder, el hallazgo puede ayudar a entender cómo pudo quizá florecer la vida en Marte durante alguna etapa de su historia. El estudio también proporciona nuevos y reveladores datos sobre cómo los microorganismos se adaptan al calentamiento global en los ecosistemas fríos de la Tierra.
Los investigadores encontraron que tres especies de microorganismos fotosintéticos, concretamente cianobacterias, colonizaron el suelo durante el primer año, ya fuese descendiendo desde diminutas cavidades de tierra atrapadas en el glaciar menguante, o volando hasta allí por acción del viento, como esporas.
Sólo tres años después, ya había una veintena de especies diferentes de bacterias creciendo a partir del carbono y nitrógeno gaseosos de la atmósfera. En el cuarto año, la diversidad había aumentado de manera asombrosa en aquel suelo que resultaba tan poco apropiado para sostener vida.
La investigación se efectuó de 2000 a 2005 en el Glaciar Puca en Perú, que retrocede hacia las zonas altas a razón de 20 metros por año. El trabajo se basó en recolectar muestras de suelo, analizar su composición química y medir su resistencia.
Otro descubrimiento inesperado en el Glaciar Puca fue cómo los microbios estabilizaron el suelo, impidiendo la erosión en la pendiente, gracias a que usaron su estructura filamentosa para tejer una matriz protectora y excretaron un azúcar pegajoso que produce la aglutinación de las partículas del suelo.
Se descubrió además que la tasa de fijación de nitrógeno, el proceso por el cual el nitrógeno gaseoso es convertido por las bacterias en amoníaco y nitrato, útiles como fertilizantes, aumentó unas 100 veces en los primeros cinco años.
En resumen, estos resultados indican que las bacterias fotosintéticas y fijadoras de nitrógeno desempeñan un papel importante en la producción de nutrientes y facilitan la sucesión ecológica en los suelos cercanos a uno de los glaciares en retroceso ubicados a mayor altitud en la Tierra.
Publicado en http://www.solociencia.com/ecologia/08102302.htm
lunes, 25 de agosto de 2008
¡ PLASTICO ECOLÓGICO PRODUCIDO POR BACTERIAS !

Libbie Linton. (Foto: Utah SU)
NC&T) Encontrar alternativas a los productos derivados del petróleo, como los plásticos, ayudará a aumentar su sostenibilidad. Tan sólo en Estados Unidos, se desechan anualmente unos 30 millones de toneladas de plástico, y más del 90 por ciento de esta cantidad no se recicla todavía.
Los bioplásticos pueden, con facilidad, reemplazar a los plásticos convencionales porque, en líneas generales, se puede trabajar con ellos del mismo modo con que se trabaja con los tradicionales. Además, los bioplásticos son biodegradables y no son derivados del petróleo, lo que los convierte en un material mucho más sostenible.
Los bioplásticos están hechos de un compuesto llamado PHA. Las bacterias acumulan PHA en presencia de una fuente excesiva de carbono, al igual que los humanos acumulan depósitos de grasa en sus cuerpos cuando consumen alimentos en exceso.
El mayor problema en la producción de bioplásticos a gran escala es el costo de la misma. En la actualidad, los bioplásticos son dos veces y media más caros que los plásticos derivados del petróleo. Pero a medida que el precio del petróleo aumenta, esta diferencia se va haciendo cada vez menor.
Los factores de ese coste elevado de producción incluyen al carbono empleado para ayudar a las bacterias a producir PHAs, el proceso de purificación, y los costos de operación, como por ejemplo los tanques que albergan a las bacterias productoras de PHA.
El proyecto de Libbie Linton, una investigadora de la Universidad Estatal de Utah, se centra en las maneras de eliminar o reducir uno o más de estos costos. Para hacer más verde aún esta idea, busca aprovechar entornos o procesos naturales, y emplear los subproductos provenientes de otros procesos de producción.
Los desechos lácteos tratados en un digestor anaerobio se emplean para favorecer el crecimiento de ciertas algas empleadas en la producción de biodiesel. La producción de bioplásticos puede ser integrada en este proceso empleando los desechos lácteos, ricos en nutrientes y especialmente en carbono, para alimentar a los organismos productores de PHA que suelen estar de manera natural en los desechos lácteos.
Emplear los desechos para hacer bioplásticos resuelve dos problemas al mismo tiempo. En primer lugar, aporta un tratamiento de desechos sostenible, evitando la contaminación del medio ambiente. En segundo lugar, al añadir un producto de alto valor, como son los bioplásticos, al proceso de producción de biodiesel, el costo de ambos productos puede reducirse.
Publicado en http://www.solociencia.com/quimica/08082403.htm
miércoles, 30 de julio de 2008
Proceso menos contaminante para obtener biocombustibles de algas
(NC&T) Los científicos se han basado en la utilización del CO2 en estado supercrítico como una alternativa ante disolventes más problemáticos empleados para extraer los líquidos oleaginosos de las algas.
Para ello, hacen crecer la especie Botryococcus braunii en un fotobiorreactor, luego la bombean hacia un recipiente presurizado y allí emplean el CO2 en estado supercrítico para extraer los lípidos. El aceite flota hacia la superficie, y el material vegetal, ya sin vida, se hunde hacia el fondo del recipiente.
Su experimento ha obtenido un buen resultado como demostración del concepto. El próximo paso será refinar el proceso.
La popularidad como disolvente del CO2 en estado supercrítico está aumentando en muchas áreas a causa de su baja toxicidad y el escaso daño que provoca en el medio ambiente.

El biorreactor del experimento. (Foto: University of Arizona)
"Estado supercrítico" significa que el CO2 es mantenido en forma líquida al ser comprimido, a temperaturas en las que normalmente existe en estado gaseoso. El CO2 en estado supercrítico se comporta como un gas por el hecho de que puede atravesar las membranas celulares de las algas, aunque sea un líquido. Una vez allí crea la presión suficiente para romper la pared celular, liberando los líquidos oleaginosos.
Aunque parece que las algas, dándoles la oportunidad, crecerán en cualquier parte, los investigadores comprobaron que la Botryococcus braunii en particular es especialmente buena cuando se encuentra en las condiciones óptimas. Las algas crecen mejor en el intervalo de temperaturas que va desde los 22,7 grados centígrados hasta los 23,9, pero los investigadores se las ingeniaron para cultivarlas en la cámara de un biorreactor, en un invernadero donde la temperatura oscilaba entre 22,7 y 32,2 grados centígrados. Constataron que cuanto más fría es el agua, más aceite producen las algas (hasta el 50 por ciento de su peso), en tanto que cuanto más caliente es el agua, más rápido crecen, así que, hasta cierto punto, una cosa compensa la otra.
Algunos científicos creen que algas similares a la Botryococcus braunii pudieron haber producido muchos de los yacimientos más grandes de petróleo, bajo las condiciones adecuadas de calor y presión, y con el tiempo necesario.
Publicado en http://www.solociencia.com/quimica/08072903.htm
Para ello, hacen crecer la especie Botryococcus braunii en un fotobiorreactor, luego la bombean hacia un recipiente presurizado y allí emplean el CO2 en estado supercrítico para extraer los lípidos. El aceite flota hacia la superficie, y el material vegetal, ya sin vida, se hunde hacia el fondo del recipiente.
Su experimento ha obtenido un buen resultado como demostración del concepto. El próximo paso será refinar el proceso.
La popularidad como disolvente del CO2 en estado supercrítico está aumentando en muchas áreas a causa de su baja toxicidad y el escaso daño que provoca en el medio ambiente.

El biorreactor del experimento. (Foto: University of Arizona)
"Estado supercrítico" significa que el CO2 es mantenido en forma líquida al ser comprimido, a temperaturas en las que normalmente existe en estado gaseoso. El CO2 en estado supercrítico se comporta como un gas por el hecho de que puede atravesar las membranas celulares de las algas, aunque sea un líquido. Una vez allí crea la presión suficiente para romper la pared celular, liberando los líquidos oleaginosos.
Aunque parece que las algas, dándoles la oportunidad, crecerán en cualquier parte, los investigadores comprobaron que la Botryococcus braunii en particular es especialmente buena cuando se encuentra en las condiciones óptimas. Las algas crecen mejor en el intervalo de temperaturas que va desde los 22,7 grados centígrados hasta los 23,9, pero los investigadores se las ingeniaron para cultivarlas en la cámara de un biorreactor, en un invernadero donde la temperatura oscilaba entre 22,7 y 32,2 grados centígrados. Constataron que cuanto más fría es el agua, más aceite producen las algas (hasta el 50 por ciento de su peso), en tanto que cuanto más caliente es el agua, más rápido crecen, así que, hasta cierto punto, una cosa compensa la otra.
Algunos científicos creen que algas similares a la Botryococcus braunii pudieron haber producido muchos de los yacimientos más grandes de petróleo, bajo las condiciones adecuadas de calor y presión, y con el tiempo necesario.
Publicado en http://www.solociencia.com/quimica/08072903.htm
domingo, 20 de julio de 2008
¡ PREMIO MEJOR PROYECTO TECNOLOGICO MODALIDAD POSTER !

Es grato compartir con todos el premio al primer puesto, modalidad póster como "Proyecto Tecnológico", en el Congreso Internacional de Gestión Sostenible del Agua, realizado en Medellín Colombia entre el 16-18 de julio de 2008, y organizado por la Red Alfa Europea-Tecspar.
Lo importante de este premio es confirmar la visión de nuestro Grupo GIMA, de desarrollar a futuro tecnologías donde intervengan microorganismos, y se pueda contribuir a mejorar nuestro ambiente de impactos químicos y biológicos. Esto además contribuirá al desarrollo de la investigación en nuestra universidad, en el área de la Biotecnología Microbiana Ambiental.
lunes, 14 de julio de 2008
UNA VIA A LA APLICACION DE NANOPARTICULAS PARA ATRAPAR CONTAMINANTES

(Foto: Rice U.)
Ensamblaje automático de nanopartículas en bolsas para atrapar gotas de petróleo
(NC&T) Se comprobó que las diminutas partículas se congregaban espontáneamente por decenas de millones formando bolsas esféricas tan grandes como de casi medio centímetro de diámetro, alrededor de las gotas de petróleo, u otros líquidos oleaginosos en el agua. Además, los científicos encontraron que podían utilizar la luz ultravioleta y los campos magnéticos para invertir la posición de las nanopartículas, produciendo que al instante las bolsas se volvieran del revés y liberaran su carga, una característica que podría ser útil también para liberar medicamentos en puntos muy precisos del interior del cuerpo.
Las nanovarillas multisegmentadas se fabricaron conectando dos nanomateriales con propiedades diferentes, de forma semejante a como se pega una goma de borrar al extremo de un lápiz de madera. En el estudio, los investigadores empezaron con nanotubos de carbono (tubos huecos de carbono puro y dimensiones nanométricas). Sobre los nanotubos, agregaron cortos segmentos de oro. Añadiendo varios otros segmentos, como secciones de níquel u otros materiales, los investigadores pueden crear verdaderas nanoestructuras multifuncionales.
La tendencia de estas nanovarillas a ensamblarse en las mezclas de agua-petróleo deriva de la química básica. El extremo de oro de la vara es afín al agua, es decir hidrófilo, mientras el extremo de carbono la repele, o sea que es hidrófobo.
Las delgadas bolsas que rodean todas las células vivientes están formadas por conjuntos de sustancias químicas hidrófilas e hidrófobas, y las estructuras semejantes a bolsas creadas durante este estudio son similares.
Las gotas de petróleo suspendidas en el agua son encapsuladas debido a la tendencia de las estructuras de las bolsas a alinear su extremo de carbono hacia el petróleo.
Pulickel Ajayan, Fung Suong Ou y Shaijumon Manikoth demostraron que las gotas de petróleo suspendidas en el agua son encapsuladas debido a la tendencia de las estructuras de las bolsas a alinear su extremo de carbono hacia el petróleo. Invirtiendo las condiciones (suspendiendo gotas de agua en petróleo) el equipo pudo hacer que el extremo de oro se orientara hacia adentro y encapsulara al agua.
Para las gotas de petróleo suspendidas en el agua, las esferas adquieren un color ligeramente amarillo debido a los extremos de oro expuestos. Con las gotas de agua, las esferas cobran una tonalidad oscura debido a que destacan más los nanotubos negros.
Publicado en http://www.solociencia.com/ingenieria/08071303.htm
Esto es muy importante, pues la tendencia de la nanobiotecnología es precisamente hacia estos aspectos en los que estamos interesados en el medio ambiente, sobre todo en la biorremediación de ambientes contaminados.
miércoles, 9 de julio de 2008
¡ NANOTECNOLOGIA AMBIENTAL !

La nanotecnología y lo que es mas importante, la nanobiotecnología, últimas tecnologías en desarrollo para el beneficio del hombre, no deben pasar por alto en los propósitos de nuestro Grupo GIMA. Se visiona su uso en los problemas y/o prevenciones frente a impactos en el medio ambiente. Es el caso de la producción de nanopartículas con capacicidad de mitigar agentes patógenos. Se invita a todos nuestros amigoa a ampliar este concepto de nanotecnología ambiental en el link anexo:
Nanotecnología Ambiental
lunes, 7 de julio de 2008
REFLEXION SOBRE USO DE BIOPOLIMEROS PRODUCIDOS POR BACTERIAS
El tener una alternativa sostenible para mitigar la contaminación por el uso de plásticos o por dióxido de carbono, permite animarnos en el Grupo GIMA para visualizar una producción biotecnológica de biopolimeros bacterianos, como en el caso de los polihidroxialcanoatos (PHA).
El problema ambiental generado mas específicamente por las bolsas de basura, donde ya se esta haciendo gestión en Europa, en busca de alternativas que permitan disminuir su impacto, puede verse en el siguiente artículo:
Ver Stop a bolsas plásticas

Así mismo, se publica, cómo un polímero puede controlar emisiones de dióxido de carbono:
Ver polímero para capturar dióxido de carbono
Simplemente se hace la reflexión, para resaltar la creatividad en el desarrollo biotecnológico y animar a estudiantes e investigadores a iniciar procesos investigativos en esta área.
El problema ambiental generado mas específicamente por las bolsas de basura, donde ya se esta haciendo gestión en Europa, en busca de alternativas que permitan disminuir su impacto, puede verse en el siguiente artículo:
Ver Stop a bolsas plásticas

Así mismo, se publica, cómo un polímero puede controlar emisiones de dióxido de carbono:
Ver polímero para capturar dióxido de carbono
Simplemente se hace la reflexión, para resaltar la creatividad en el desarrollo biotecnológico y animar a estudiantes e investigadores a iniciar procesos investigativos en esta área.
jueves, 26 de junio de 2008
Estudiar las relaciones depredador-presa en bacterias alteradas genéticamente
(NC&T) El experimento es un ejemplo de circuito genético sintético, donde los investigadores introducen una nueva "programación" en las bacterias para guiarlas hacia la ejecución de funciones nuevas. Es previsible que tales bacterias reprogramadas puedan tener una gran variedad de aplicaciones en medicina, saneamiento medioambiental, e incluso la biocomputación. En este estudio en particular, los investigadores reescribieron el "software" de la bacteria Escherichia coli para formar un circuito vivo mutuamente dependiente de presa-depredador.
Sin embargo, estos depredadores bacterianos no se comen realmente a sus presas. Cada una de las dos poblaciones controla la tasa de suicidios de la otra. Los investigadores han creado un ecosistema sintético conformado por dos poblaciones diferentes de E. coli, cada una con su programación específica y con la capacidad de afectar la existencia de la otra.
Este campo de estudio, conocido como biología sintética, surgió en el escenario científico alrededor del año 2000, y muchos de los sistemas creados desde entonces han incluido la reprogramación de una única bacteria. El circuito actual es único en que dos poblaciones diferentes de bacterias reprogramadas viven en el mismo ecosistema y son dependientes una de otra para su supervivencia.
Para la operatividad de este circuito es crucial el número de células que ejercen el papel de depredador con respecto al número de las que ejercen el de presa. Los cambios en el número de células de cada tipo disparan la activación de genes reprogramados, estimulando la creación de diferentes productos metabólicos.

Se han creado dos poblaciones de bacterias E. coli que pueden controlarse mutuamente. (Foto: You Lab.)
En este sistema, los niveles bajos de presas en el ecosistema provocan la activación de un gen "suicida" en el depredador, lo que causa su muerte. Sin embargo, a medida que aumenta la población de presas, éstas secretan en el ambiente un compuesto que, cuando alcanza concentraciones suficientemente altas, estimula a un gen en el depredador para producir un "antídoto" contra el gen suicida. Esto acarrea el crecimiento de la población de los depredadores, lo que a su vez provoca que los depredadores produzcan otro compuesto que entra en el cuerpo de las presas y activa un gen "asesino", provocando la muerte de éstas.
Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/08062504.htm
Sin embargo, estos depredadores bacterianos no se comen realmente a sus presas. Cada una de las dos poblaciones controla la tasa de suicidios de la otra. Los investigadores han creado un ecosistema sintético conformado por dos poblaciones diferentes de E. coli, cada una con su programación específica y con la capacidad de afectar la existencia de la otra.
Este campo de estudio, conocido como biología sintética, surgió en el escenario científico alrededor del año 2000, y muchos de los sistemas creados desde entonces han incluido la reprogramación de una única bacteria. El circuito actual es único en que dos poblaciones diferentes de bacterias reprogramadas viven en el mismo ecosistema y son dependientes una de otra para su supervivencia.
Para la operatividad de este circuito es crucial el número de células que ejercen el papel de depredador con respecto al número de las que ejercen el de presa. Los cambios en el número de células de cada tipo disparan la activación de genes reprogramados, estimulando la creación de diferentes productos metabólicos.

Se han creado dos poblaciones de bacterias E. coli que pueden controlarse mutuamente. (Foto: You Lab.)
En este sistema, los niveles bajos de presas en el ecosistema provocan la activación de un gen "suicida" en el depredador, lo que causa su muerte. Sin embargo, a medida que aumenta la población de presas, éstas secretan en el ambiente un compuesto que, cuando alcanza concentraciones suficientemente altas, estimula a un gen en el depredador para producir un "antídoto" contra el gen suicida. Esto acarrea el crecimiento de la población de los depredadores, lo que a su vez provoca que los depredadores produzcan otro compuesto que entra en el cuerpo de las presas y activa un gen "asesino", provocando la muerte de éstas.
Publicado en http://www.solociencia.com/biologia/08062504.htm
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